24 septiembre 2010

ALEMANIA IV: Selva Negra y Baviera

27 DE AGOSTO, VIERNES
DURBACH-OBERKIRCH-OPPENAU-ALLERHEILINGEN-LAGO MUMMELSEE-FORBACH-GERNSBACH-BADEN BADEN-DURBACH (151 kms. 2h.-38´)

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Hoy ha tocado ruta por el centro y norte de la Selva Negra; traíamos preparado un planning apretado y aunque hoy estamos muertos lo hemos conseguido. Trazamos un recorrido con comienzo y final en Durbach, visitando de camino esos lugares, en total unas tres horas de camino. Google Maps y el Garmin ayudan mucho a la hora de planificar un viaje en el que tienes que usar coche.
Empezamos por Oberkirch; llegamos y aparcamos en un parking junto a la estación de tren, gratuito, pero sólo media hora. En la misma bolsa de aparcamiento, justo en la acera de enfrente se podía aparcar durante dos horas, igualmente gratis, pero estaba lleno; pero vamos, que con poco más de media hora es suficiente. Llegamos a la oficina de turismo y nos dieron un mapita e info general. Dimos un paseito por el centro, que es pequeñito, pero muy bien cuidado y bonito y se ve en poco tiempo.
Oberkirch
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De ahí a Oppenau, que tiene más bien poco que ver; la parte final a la salida sí es muy bonita. Paseo rápido por el pueblo bajo una ligera lluvia y seguimos hasta Allerheilingen donde hay que visitar unas cataratas y las ruinas de un convento del s. XIII. Hay dos parkings, uno arriba y otro abajo; puedes aparcar abajo y subir viendo primero las cataratas y acabando en el convento, o al contrario, empezar por las ruinas y acabar en las cataratas. Nosotros decidimos dejar el coche abajo, para que la vuelta fuese de bajada y no al contrario. Desde que empiezas a subir vas viendo cascadas preciosas, el entorno es una maravilla. Hay unas cuentas escaleras, pero nada de morirse, unos dos kms. Llegamos arriba, visitamos el monasterio ruinoso, que tiene un aire romántico decimonónico interesante. Mi santo que es más bueno que el pan se bajó solo para subir en coche a por mí; se lo agradecí enormemente, porque llevamos un ritmo bastante intenso y estos días no estoy al 100%, así que me vino de perlas.
Oppenau
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Allerheilingen
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De ahí al Lago Mummelseel, el lago glaciar situado a mayor altura de Alemania. La carretera de la Selva Negra o Schwarzwaldhochstrasse, toma nombrecito, pasa por el lago y por eso es uno de los sitios más visitados de la región. No es muy grande, lo rodeamos andando y no tardamos más de 15 minutos. Allí nos entró gusa y matamos el jamoncito que nos quedaba, unos picos y un brezel que me compro todos los días para ir dándole pellizcos, ¡¡qué ricos están!!

Lago Mummelsee

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Aserradero (me encantan)
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Decidimos ir a comer al siguiente pueblo, Forbach. Llegamos y aparcamos en un parking gratuito 90 minutos. Vamos directos a la oficina de turismo y nos dice la chica que no hay nada abierto para comer, que los restaurantes abren por la tarde. Nos fuimos a visitar su famoso puente de madera y al pasar por una pastelería decidimos que el improvisado tapeo anterior había sido el almuerzo y que tocaba merendar, así que nos metimos entre pecho y espalda una tarta selva negra (estaba deseando hincarle el diente a una), otro pastel típico y dos chocolates calientes, todo buenísimo.
Forbach
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Con la barriga llena tiramos para Gernsbach. El entorno precioso y el pueblo también, así que dimos un buen paseo. Antes fuimos a un supermercado, hoy cenamos en casa; compramos en el super salchichas frescas con buena pinta y ensalada, que es hora de comer verde.
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La última parada es Baden Baden, ciudad diferente con un aire pijo increíble, muy bonita y bien cuidada. Empezó a llover chuzos de punta, así que recorrimos el centro rapidito y al coche que la lluvia no nos daba tregua.
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Regreso a nuestra casita con retenciones por obras y poco más. Hoy hemos llegado tempranito y disfrutamos de la casa y de las cervecitas que tenemos en la nevera.
De hoy resaltar el paisaje que hemos estado disfrutando durante toda la ruta que hemos hecho, casitas preciosas en un entorno muy verde… Las vides me alucinan en esas laderas tan bien alineadas, la gente en sus casas arreglando las flores; definitivamente creo que en este sitio la gente vive sin estrés. Mañana más. ¡Ah! La gasolina alemana no es barata, grrrr.

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28 DE AGOSTO, SÁBADO
DURBACH-FRIBURGO-TRIBERG-GUTACH-SCHILTACH-DURBACH (291 kms. 4 h. 55´)
MAPA DE LA RUTA
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RESTO DE LA RUTA
Por la mañana desayuno buenísimo (pan de sésamo, brezel, zumo y capuchino) y nos vamos a Friburgo. Para hoy tenemos planificado otro circuito del estilo de ayer. Hay un parking que te deja en el mismo centro de Friburgo que se llama Schlossberggarage al que se accede por la calle Schlossberring. Es comodísimo y no es ni caro ni barato, normal. Saltamos del coche y desde ese momento nos adentramos en la capital de la Selva Negra. A mí Friburgo me ha parecido una ciudad encantadora, con un centro muy bonito y cuidado (esto lo he repetido ya muchas veces a lo largo del diario, pero es que en el Sur de Alemania todo está así). Los estrechos canales de agua, que llaman Bächle, que recorren las calles (peligrosos si no miras por donde pisas) le dan un aire un especial a la ciudad.
Lo más interesante de Friburgo está en la zona enmarcada por las calles Werderring, Rotteckring, Friedrichring, Leopoldring, Schlossberring, Rempartstrasse y Wallstrasse.
Visitamos la catedral cuyos inicios fueron románicos, pues se comienza a construir en 1 1200 pero pronto se pasa al gótico.

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La Münsterplatz o Plaza de la Catedral está muy animada, llena de tenderetes de comida donde venden setas, pasteles, miel, fruta, verduras, quesos, carnes, flores, un auténtico mercado al aire libre en un marco precioso. También destaca en esta plaza la Historisches Kaufhaus o Casa de los Mercaderes, de principios del XVI. Nos compramos un trozo de bizcocho de chocolate y naranja exquisito.
Casa de los Mercaderes
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Plaza de la Catedral
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Pasamos por la Haus zum Walfisch, casa donde residió Erasmo de Rotterdam. De ahí a la Puerta de Martín o Martinstor, la puerta más antigua de la ciudad. A la izquierda de Martinstor está el Fischerau, antiguo barrio de pescadores y curtidores que necesitaban del agua de los canales. Salimos por la Puerta de los Suabos o Schwabentor. Volvimos al parking y rumbo a Triberg, a ver las famosas cataratas, las más altas de Alemania.
Haus zum Walfisch


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Martinstor
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Zona universitaria
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Llegamos, aparcamos cerca (está bien indicado) y entramos a las cataratas (se oye el estruendo del agua y se intuye la bruma). Pagamos 3 € por cabeza y para dentro. No está muy claro por dónde se coge, pero llegamos. Las cascadas son impresionantes, vienen desde muy arriba ya hay pasarelas desde donde se pueden disfrutar, preciosas de verdad!!. Merece mucho la pena la visita. Al salir dimos un paseo por Triberg, el pueblo de los relojes de cuco. Comimos en un restaurante donde la gente ya estaba merendando y tiramos para Gutach para ver el museo al aire libre de Vogtsbauernhof. En mi opinión es prescindible si no vas con mucho tiempo, pero he de reconocer que está bien montado y que los niños se lo pasan pipa con las actividades que hacen. Hay reproducciones de granjas, de molinos, aserraderos, panaderías y todos los espacios que conformaban la vida rural. Hay animales que viven en los establos y que son cuidados por el personal, igualmente ofrecen talleres donde se veía a los niños hacer pan, dar de comer a las vacas, etc.
VÍDEOS DE LAS CATARATAS DE TRIBERG
Cataratas de Triberg
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Triberg


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Desde allí nos fuimos a visitar Schiltach, otro precioso pueblo lleno de encanto y de ahí a nuestra casita, que llevamos cansancio acumulado de varios días. Hoy no hemos cumplido el planning previsto, era demasiado denso. De hecho, pensamos en un principio habernos quedado esta noche en los alrededores de Friburgo, para evitar tener que volver a Durbach; pero entre que preferíamos ver Friburgo por la mañana y no por la tarde tras la visita de los pueblos de la Selva Negra, y que no encontramos un alojamiento que nos convenciera, decidimos hacer algunos kms. extra y quedarnos también esa noche en Durbach.
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DÍA 29 DE AGOSTO, DOMINGO
DURBACH-GENGENBACH-MEERSBURG-LINDAU-BREGENZ (229 kms. 3h. 32´)
MAPA DE LA RUTA
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Nos levantamos tempranito, mi santo va al super para comprar el desayuno pero es domingo y está cerrado, así que nada de pan ni de capuchino. Acabamos de hacer las maletas y buscamos a nuestra casera para pagarle. La señora nos enseña el otro apartamento que tiene (para 4 personas) que también está muy bien. Nos despedimos de nuestra casita y nos vamos a Gengenbach. Llegamos tempranito y apenas había nadie en la calle, aunque sí había cola en una panadería. Allí que nos fuimos a comprar pan, que desayuné cuando volvimos al coche con miel que había comprado días antes en un puesto.
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El pueblo como todos, precioso, cuidado, lleno de flores. Dimos una vuelta y de ahí nos fuimos para la zona del Lago Constanza que está enclavado entre los Alpes y la montaña Jura, es enorme (70 kms de largo por 14 kms. de ancho). Lo bordean tres países, Alemania, Austria y Suiza y su proveedor de agua principal es el Rin. Sus orillas están llena de pueblitos conectadas por barcos que navegan por el lago.
Llegamos a Meersburg y aunque nos costó aparcar, finalmente se fue un coche y allí dejamos el polito. Aunque muy turístico y lleno de guiris me gustó mucho, estar enclavado en la orilla de un lago que parece el mar es un punto. Comimos una curry wurst acompañada con cervecita y de postre un heladito buenísimo de una heladería que debe ser famosa por la cola que había.
Paisaje por la carretera que bordea el Lago Constanza hasta llegar a Meersburg
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Volvimos al coche y nos fuimos a Lindau. Dejamos el coche en un parking que está justo antes de la isla; creo que es el mejor lugar para ver Lindau. Paseamos hasta el puerto donde destacan el faro y una estatua de un león. Precioso el paisaje que ofrece el lago aquí.
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Hoy dormimos en Bregenz, Austria. Para circular por las autopistas austríacas en obligatorio llevar una pegatina que se compre en las gasolineras y que se llama vignette
DÓNDE COMPRAR LA VIGNETTE PARA CIRCULAR POR AUSTRIA
En las gasolineras acreditadas para venderlas, está indicado con un cartel. 
Nada más pasar la frontera vimos una gasolinera con un cartel donde la vendían. Entramos y nos vendieron una de más días de las que necesitábamos pero no tenían otra de menos y por 8 € ya nos quedábamos tranquilos. Para nuestra desgracia habíamos llenado el tanque de gasolina en Alemania y al llegar a Austria vimos que vale mucho más barata, así que si vais a pasar la frontera de Alemania a Austria, esperad para echar combustible!!
Vignette
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Llegamos a Bregenz y vimos una pancarta de una convención mundial de tatuajes y piercings. Al entrar en nuestro hotel vimos a varias personas con sus cuerpos serranos la mar de adornados. El hotel muy bien, no demasiado lejos del centro, pero no bien comunicado, sobre todo de noche que hay que pasar por unos callejones oscuros que daban un poco de yuyu (para colmo llovía). Cenamos en un bar muy chulo unas sopas típicas alemanas buenísimas y cervecita y el plato principal la verdad es que no me acuerdo, sorry :D
DÍA 30 DE AGOSTO, LUNES

BREGENZ-NEUSCHSWANSTEIN-OBERAMMERGAU-SALZBURGO (376 kms. 5 h. 7´)

MAPA DE LA RUTA
CASTILLO
FOTOS

Salimos tempranito para ver el Castillo del Rey Loco, Neuschwanstein. El paisaje de la carretera precioso, con las montañas nevadas al fondo, una maravilla. Llegamos a Hohenschwangau, un pequeño pueblo que vive de la explotación del castillo. Hay una gran zona de aparcamientos donde se deja el coche por una módica cantidad de 4,5 €, qué robo!!
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Nosotros teníamos claro que no íbamos a entrar dentro, no nos apasionan estos castillos productos de la demencia de reyes (ya visité otros, como el de Sintra y con eso tuve bastante). De todas formas para quien le interese, las entradas las venden allí en el Ticket Centre, no arriba en el Castillo. Tenéis información en esta web
Se puede subir en bus o en coche de caballo, o evidentemente a pie, que es como subimos nosotros; la subidita se las trae, pero a buen paso no es demasiado pesada una media hora de cuesta arriba, pero ya digo, había niños y gente mayor subiendo a pie, así que sin problemas.
Abajo está el Castillo de Hohenschwangau, al que se entra con la misma entrada que el de Neuschwanstein. Desde ahí está señalizado el camino hacia el castillo.
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El Castillo de Neuschwanstein lo mandó construir Luis II de Baviera en 1866, cuando ya no se construían fortalezas por no ser necesarias. Al hombre le dio un antojo y se construyó un castillo caro carísimo en lo alto de un risco, ahí es nada!! Realmente lo bonito del castillo es que se encuentra en un lugar privilegiado, con un entorno precioso.
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Aunque no accedas al interior la subida merece la pena porque entras hasta el patio del castillo y después vas por un sendero señalizado de unos 10 o 15 minutos al Marienbrücke, un puente de acero que está sobre la garganta del Pöllat a 90 metros de altura. El suelo es de tablones y se ve el salto entre ellos, así que gente con vértigo que no mire hacia abajo (aparte de que los tablones se mueven cuando la gente anda). Desde este puente es desde donde se ve una de las mejores vistas del castillo y su entorno; se dice que el rey se venía aquí a contemplar su casa.
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Después de bajar del castillo de nuevo a pie (nos adelantaban unas curiosas máquinas que recogían las cacas de los caballos y dejaban el suelo la mar de limpio), dimos un garbeo por las tiendas de souvenirs y me compré una bola de agua muy chuli y nos fuimos a nuestro siguiente destino del día, Oberammergau. Tuvimos suerte con el clima, porque aunque daba lluvia, no empezó a chispear hasta que bajamos (no quiero imaginar la subida con lluvia).
Llegamos a Oberammergau, conocido por la cantidad de frescos que adornan las fachadas de las casas y por la tradición en el tallado de la madera. Hay muchas tiendas de imágenes religiosas (pasión de Cristo, belenes…). El pueblo no es grande. Aparcamos en un parking de esos limitados a dos horas y dimos un paseo bajo la lluvia. Al pasar por un restaurante italiano con buena pinta entramos y nos tomamos un par de platos de pastas buenísimos, los de la mesa de alrededor con el capuccino y el tiramisú, que a las tres menos cuarto, como ya he dicho, es la hora de merendar en Alemania.
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Con la panza llena dimos de nuevo una vuelta (ya no llueve) y rumbo a Salzburgo. Nos cuesta un poco encontrar el hotel, llegamos y check-in; la habitación bien; sólo hay un pero, el aparcamiento de hotel está lleno. Mi santo se queda esperando que alguien se vaya, lo cual va a ser difícil porque es tarde, pero se intenta y más de media hora más tarde, bingo, deja allí el coche. Se supone que al día siguiente íbamos a Hallstatt, pero mover el coche y a la vuelta volver a tener problemas para dejarlo nos parecía un rollo, así que cambiamos de planes sobre la marcha y decidimos quedarnos descansando de coche en Salzburgo y al día siguiente ya veríamos.
Por la noche nos fuimos a dar una vuelta por el centro (el hotel está magníficamente ubicado) y cenamos en el Republic Café, un moderno bar de moda, el Republic Café
Después, a tomar cervezas a un bar llamado Humbolt Stubn, con muy buena música y una enorme carta de combinados.
Ya tarde nos fuimos a dormir!! 
Siguiente capítulo: Salzburgo, Hallstatt y Múnich

Otras entradas Postamigas:

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Dónde me dejes llevarte: Füssen y Neuschwantein

Un mundo para 3: 
  1. Füssen, ciudad de castillos
  2. Friburgo, la esencia de la Selva Negra
  3. Ruta por la Selva Negra
Viajeros Callejeros: Itinerario de viaje a Baviera
Lagarto RojoUna foto: Castillo de Neuschwnastein (Alemania)
Descubriendo mundo y vida: Friburgo, una ciudad de cuento!
El mundo de Mapani: Sur de Alemania con niños: Selva Negra, Lago Constanza y Munich
Donde Vamos EvaRuta al Lago Mummelsee y Cumbre Hornisgrrinde. La Selva Negra