09 agosto 2010

ESCAPADA A MARRAKECH LOW COST (30 julio-2 agosto 2010)

Esta escapada a Marrakech ha sido diferente de todas mis escapadas anteriores. Una amiga me llamó para contarme que se iba a Marrakech con dos personas más y me quedé dándole vueltas al coco de lo lejos que quedaban aún mis vacaciones y de las ganas que tenía de volver a la ciudad roja. Sin pensarlo mucho al día siguiente amplié el grupo de” viajeros a la morería” a cuatro componentes. El vuelo lo habían comprado en Ryanair, así que me puse manos a la obra y aún había billetes. Para que saliese barato tenía que ser llevando sólo equipaje de mano. Esta compañía es muy estricta y clara al respecto, y sus condiciones son éstas:
“EQUIPAJE DE CABINA
Se permite estrictamente una pieza de equipaje de mano por pasajero (excepto los bebés) con peso de 10 kg y dimensiones de 55 x 40 x 20 cm como máximo (todo bolso, maletín, ordenador portátil, artículos de las tiendas del aeropuerto, cámara, etc. deben estar dentro de la única pieza de equipaje de mano permitida)
Equipaje de cabina extra o de gran tamaño será rechazado en la puerta de embarque, o cuando esté disponible será colocado en la bodega del avión con un coste de £ 35/€ 35. Si no está seguro confirme en el mostrador de entrega de equipajes antes de pasar la seguridad del aeropuerto.
El equipaje de cabina no puede contener artículos prohibidos (http://www.ryanair.com/es/notices/060811-UK-EN).
EL TRANSPORTISTA SE RESERVA EL DERECHO A CANCELAR LA RESERVA Y NEGAR EL EMBARQUE A AQUELLOS PASAJEROS QUE NO CUMPLAN LOS REQUISITOS DE EQUIPAJE DE CABINA INDICADOS ANTERIORMENTE.”
Lo bueno de llevar sólo equipaje de cabina es la comodidad que supone el evitartela facturación y el no ir tirando de una maleta grande desde el aeropuerto hasta tu hotel, además de que no gastas dinero en compras porque, a no ser que te tragues los regalos y/o compras, no tienes donde llevarlos; no hay excusa, aunque veas la lámpara de tu vida no te la podrás llevar.
Lo malo de llevar una maleta de las dimensiones y el peso que exige Ryanair, 10 kilos como máximo. es que la opción “bueno, la maleta es chica pero apretujo la ropa y caben más cosas” no es opción, porque aunque parezca que 10 kilos no es poco, sí lo es, sobre todo en mi caso, ya que al ver en la propaganda del hotel que tenían wifi me empeñé en llevarme mi flamante netbook. Si tenemos en cuenta que sólo puedes llevar un bulto, o sea que el bolso que normalmente llevamos las mujeres tiene que ir con todo su contenido dentro, llegas a los 10 kilos en nada. Además, dicen las malas lenguas que las básculas ryanaireñas pesan más de lo debido, así que conviene no ir con los 10 kilos justos, vaya a ser que te cobren un riñón por el exceso de peso.
Otra cosa que hay que tener muy en cuenta con esta compañía es llevar impresas las tarjetas de embarque de la ida y de la vuelta; si no la llevas te cobran 40 euracos por cada una de ellas (normalmente más de lo que te ha costado el vuelo).
Nuestro billete Sevilla-Marrakech-Sevilla nos costó 37 €.
Una vez comprado el billete teníamos que pensar en el alojamiento. Uno de los que venían al viaje había estado en Enero en Marrakech y se había alojado en el Hotel Central Palace, a un minuto de la famosísima Plaza Djema El Fna, centro neurálgico de la ciudad. Es un hotel antiguo con un patio precioso, que data de antes de que se pusiesen de moda los famosos riads, por lo que tiene más encanto aún y es menos comercial. Es también menos lujoso que los modernos riads, pero sus precios son acordes con lo que ofrecen, buena ubicación y patio con encanto. Este hotel está recomendado por la guía Lonely Planet y por Routard.com.
El precio que hemos pagado por persona ha sido durante dos días 15,20 € y la tercera noche 19 € por persona; ya explicaré más adelante el porqué.
El desayuno cuesta 2,5 € por persona y teniendo en cuenta que estábamos en Marruecos donde se supone que desayunar es más barato que en España decidimos prescindir de dicho servicio.

Llegó el día de la partida y nos pusimos rumbo al aeropuerto de Sevilla. Llegamos y como no hay que facturar, nos fuimos directamente a los arcos de seguridad. Pasamos sin problemas y a desayunar que ruge el estómago. Antes de pasar a la puerta de embarque hacen un control de pasaporte donde se forma algo de cola. Vamos algo justos y me pongo nerviosa cuando veo la cola que hay que hacer de nuevo, pero todo va rápido y la puerta de embarque está justo al lado. El vuelo sale con retraso de algo menos de una hora. A bordo ofrecen, previo pago por supuesto, unos cigarrillos sin humo para los adictos a la nicotina ¿ein? Nadie los compra, así que me quedo sin saber cómo es eso. También se rifan coches, billetes de avión, dinero, etc., y aunque ya lo sabía, no dejo de flipar.
En Ryanair no te asignan un asiento, sino que llegas y te vas colocando donde puedas. Puedes pagar una prioridad de embarque, pero es un rollo porque una vez en la pista si yo que no he pagado prioridad de embarque corro más que el que la ha pagado entro antes y listo.
Nos sentamos dos de nosotros delante y dos detrás. A mi lado se pone un chaval que en el vuelo le pregunta a su compañera de pasillo si hay bus desde el aeropuerto al centro de Marrakech. La colega de pasillo le dice que no, que tiene que coger un taxi. Al término de la conversación le indico que sí que hay bus y que nosotros vamos a pillarlo, que si se quiere venir con nosotros que se venga. El chaval me dice en un español bastante bien chapurreado que sí y además me pregunta si tenemos hotel, a lo que le respondo que sí.
Aeropuerto de Marrakech
P1010980-bis
P1010986-BIS
Llegamos a nuestro destino y bajamos del avión. Hay que rellenar una carta donde van tus datos, el número de vuelo, número de pasaporte, hotel al que vas… no sabemos cómo nos las apañamos, pero no nos damos cuenta y sin rellenarlo nos ponemos en el control de pasaportes y cuando llegamos nos dicen de muy malas maneras que nos falta la carta esa. Miramos y todo el mundo la tiene rellena, nosotros que estábamos inmersos en una animada cháchara con nuestro acompañante no nos habíamos dado cuenta de que el personal de alrededor se afanaba en rellenar el dichoso papelito antes de llegar a la ventanilla. La poli que estaba en la ventanilla que nos tocaba se cabrea y se va. Corremos a por el papel de los cojones y lo rellenamos corriendo. Quedan dos ventanillas abiertas, una sin nadie. Nos dirigimos raudos y veloces a ella y el poli que nos ve llegar se pira en nuestra jeta. No nos queda otra que irnos a la que quedaba aun abierta con los últimos despistados de turno. Por fin pasamos. Lucas, que así se llama nuestro nuevo compi, nos espera fuera pacientemente. Como nos había dicho que era brasileño y que hablaba francés, nos sirvió de mucha ayuda para preguntar dónde se pillaba el bus. Nos indican y en ese momento llega. Por 3 € compramos un billete i/v aeropuerto-centro ciudad-aeropuerto. Antes habíamos cambiado en el aeropuerto euros por dírhams.
Nos bajamos en nuestra parada y llegamos a una calle totalmente levantada, por la que teníamos que coger para acceder a la bocacalle donde estaba nuestro hotel. Le proponemos al recién incorporado Lucas que se venga a nuestro hotel y apañamos las habitaciones. Llegamos al Central Palace y nos dicen que las habitaciones que quedan son sin aire acondicionado, cosa que nos deja tiesos porque desde que hemos llegado estamos soportando unas calores de la muerte.
Plano de ubicación del Hotel Central Palace
Image and video hosting by TinyPic

Patio del Hotel Central Palace
P1020016_bis

P1020014_bis
Nos ofrecen la posibilidad de irnos al Riad Hamza, un par de calles más allá, por el mismo precio pero ya con aire y donde podíamos meter una cama supletoria en una de las habitaciones. Dicho y hecho; llegamos y nos dan dos habitaciones, en una nos dicen que van a poner una cama supletoria. La habitación tiene una cama de matrimonio y no es especialmente grande, me pregunto dónde leches van a meter la supletoria, Mis dudas quedan disipadas cuando veo que la cama supletoria es un colchón que va al suelo. El colchón es relativamente nuevo y alto. Le ponen las sábanas y su almohada y voilá, cama extra. El aire acondicionado funciona a la perfección, pero en vez de tener un mando como los que manejamos nosotros, le sale un cable conectado a un diferenciador. Para que ande hay que darle al diferenciador y al momento sale aire con una temperatura digna de una ventisca de la Antártida, pero que viene bien para enfriar la acalorada habitación. El riad tiene un patio muy bonito y las habitaciones están alrededor de éste y en los pisos superiores hay galerías que dan igualmente al patio donde están las habitaciones. La azotea es una terraza magnífica con vistas a la Koutoubía. Compruebo que el tan anunciado wifi no es tal, es un par de ordenadores en el patio con conexión a internet (aunque a uno no le funcionaba la conexión). A mi pregunta sobre la existencia del wifi me mandaban una y otra vez en dirección al ordenador del patio, así que aviso de que el wifi en Marruecos no es inalámbrico. “Pensemos en positivo” me dije, “podrás descargar las fotos cada día” (el que no se consuela es porque no quiere).
Plano de ubicación del Riad Hamza
Image and video hosting by TinyPic
P1010993_bis
P1020007_bis
Habitación Riad Hamza
P1010989_bis
Zonas comunes Riad Hamza
IMGP5214_bis
P1020005_bis
P1020085_BIS

Se me ha olvidado comentar que las compras en las duti free del aeropuerto hay que meterlas también en la maleta. Como a los miembros de la expedición a Marrakech nos gusta eso de beber y en tierras morunas eso no se lleva, nos hacemos con tres botellas de vinito y una botella de Jim Beam bourbon que repartimos en nuestras ya de por sí apretadas maletas. Afortunadamente como el vuelo salió con retraso y llevaban bulla, no nos pesaron la maleta, porque a la vuelta comprobé que la mía, ya sin vino, pesaba 9,7 kilos.
Una vez instalados, salimos a comer y lo hicimos allí cerca; cocacolas, cous cous y choarmas nos costaron unos 7 € por persona. Todo muy rico. Nos fuimos a dar una vuelta y como estaba cayendo fuego del cielo decidimos irnos a nuestros aposentos y quitarnos de la calle el resto de los días desde después del almuerzo hasta las ocho y media o nueve de la noche, pues el peligro de morir deshidratado es bastante alto.
Dormimos un siestorro al fresquete del aire acondicionado modelo “antártida” y después al patio a tomarnos un té moruno. Cuando nos pareció, nos fuimos a la Plaza Jemaa el Fna, a mirar el ambiente. Este espacio y lo que en ella se cuece fue declarado por la Unesco Patrimonio Oral de la Humanidad en 2001. Es una plaza enorme que si estuviese vacía no tendría ningún atractivo especial, nada que ver con otras plazas famosas por sus edificaciones monumentales, incluso Jemaa el Fna podría ser la “hermana fea”. Está rodeada de mezquitas de no mucha entidad, de la medina, cafés, algunos muy famosos como el France o el Glacier y de restaurantes. Desde las altas terrazas de estos cafés se observa una excelente panorámica de la plaza y del espectáculo que ofrece cada tarde-noche.
Puerta de entrada a la Plaza Jemaa el Fna
P1020018_bis
Puestos de naranja
P1020021_bis
Terrazas de la plaza
P1020024_bis
En Marrakech todo gira alrededor de esta plaza. Es un espacio vacío al que por la tarde llegan dueños de los puestos de comida y montan nada más y nada menos que casi cien chiringos con toda su parafernalia, mostrador de comidas, cocinas, mesas, bancos corridos donde sentarse, sistema eléctrico… todo es de quita y pon, es alucinante que cada día del año monten y desmonten este tinglado. Aparte de los chiringos de comida hay carros donde venden zumo de naranja, muy abundantes en la zona; y el centro de la plaza se reserva a los espectáculos que también a diario se ofrecen en la plaza. Quiero aclarar que no es un montaje para guiris. Sí es cierto que hay gente como los aguadores, que simplemente esperan que los turistas se hagan la foto con ellos a cambio de una moneda, pero muchos de los espectáculos, alrededor de los cuales se forman corros de gente, consisten en personas que cuentan cuentos e historias y eso es para los locales. También hay gente que toca instrumentos y cantan canciones tradicionales, animando al público a cantar los estribillos o a bailar. Encantadores de serpientes, espectáculos con halcones, magos, barberos-dentistas, tatuadoras de henna y echadoras de cartas son parte del personal que da vida a esta plaza y que cada tarde se congrega allí para llenar las horas de ocio de locales y extranjeros que asisten boquiabiertos a todo lo que allí acontece, que no es poco, es como estar dentro de una película.
Nos animamos a ir a cenar a uno de los puestos de comida de la plaza, y nos sentamos en uno que ofrecía pescado frito con muy buena pinta. Esperamos que hubiese sitio y tomamos asiento en un banco corrido forrado de plástico en el que se nos quedaban pegadas las piernas. Al sentarnos no tuvimos que pedir; nos pusieron un plato de tomate con albahaca, unas berenjenas especiadas, pescado frito y patatas fritas, y pan, más bebidas no llegó a 4 € por persona, todo buenísimo!!
Puestos de comida
P1020161_BIS

Después vuelta por la plaza y al hotel, a disfrutar de nuestra maravillosa terraza y a dar cuenta de la botella de bourbon (sin hielo eso sí, no es cuestión de pillar males intestinales).
El domingo decidimos ir a los Jardines de Majorelle.
Antes había que ir a desayunar. El hermano de mi amiga se había levantado pronto y fue a afeitarse a una de las múltiples barberías que hay. A la vuelta entró a desayunar en un antro donde había una señora haciendo crepes en la puerta. Cuando llegó al riad nos indicó que el desayuno había estado genial, así que allá fuimos; té moruno + crepe recién hecho con miel 0,60 céntimos.
P1020125_BIS
Después pillamos el bus hasta la Avenida Mohamed V y luego andamos un trecho hasta llegar a los jardines. Jacques Majorelle fue un pintor francés que se fue a vivir a Marrakech en 1917. En 1921 construyó una casa en estilo morisco usando colores vivos y un azul muy intenso que se conocerá más tarde como “azul majorelle”. También diseñó un gran jardín con especies de los cinco continentes (un bosque de bambú, cactus, flores tropicales, un estanque de nenúfares, palmeras, etc.). En 1962 murió y el jardín sufrió un gran deterioro. Yves Saint Laurent y Pierre Bergé compraron la villa en 1980, la restauraron y crearon una asociación para su mantenimiento. Actualmente trabaja allí gran cantidad de personas y está abierto al público. La entrada cuesta 40 dirhams y merece mucho la pena visitarlo.
P1020039_bis

P1020042_bis

P1020076_bis
P1020066_bis
P1020063_bis






















Después de la visita investigamos dónde ponían cerveza y dimos con un sitio en los aledaños de la Avenida Mohamed V. Nos supo a gloria.
Cogimos un taxi que nos dejó en la plaza Jemaa el Fna y como estaban cayendo más de 40ºC compramos comida para llevar en el bar donde almorzamos el día antes y nos fuimos al hotel al fresco del aire acondicionado.
Por la tarde noche visitamos los Jardines de la Koutoubía. El minarete de esta mezquita es el edificio más representativo del arte almohade, se construyó en el siglo XII y tiene una decoración diferente en cada cara. Fue el modelo que siguieron los constructores de nuestra Giralda de Sevilla.
Después de un paseo alrededor de la mezquita y porsus jardines fuimos a discutir el precio de un paseo en calesa por Marrakech. Tras el regateo pertinente nos cobraban 150 dirhams por un recorrido de 40 minutos pasando por la muralla, palacio real, medina, etc. La traducción de ese precio era 3 € por cabeza, así que no nos lo pensamos.
Tras el agradable paseo nos fuimos a cenar a la plaza Jemaa el Fna. Hoy nos decidimos por una de las terrazas que la rodea. Más caro que la noche anterior, pero no más de 9 € persona.
De postre un entretenido paseo por la plaza. Nos adentramos en ella y repasamos varios de los corros que se forman. Llegamos a uno en el que había un hueco y nos dispusimos a mirar. Enfrente un hombre de avanzada edad, con un instrumento musical en la mano. Nos mira y empieza a llamarnos. Le digo a mi amiga, tira que viene a por nosotras. Efectivamente, el entrañable abuelete marrakechiano vino detrás de nosotras. El chico brasileño que habíamos adoptado en el avión nos hizo de intérprete. El hombre nos invitaba a participar en un espectáculo de magia y música. Yo me resistí, pero mi compi accedió y allá que se fue al centro del corro con el señor de la chilaba. Una vez acomodada mi amiga, de nuevo se viene hacia mí; pensé “de perdidos al río” y allí que me fui con el desdentado abuelete. Puso un cartón en el suelo y allí que me sentó; como hacía calores de morirse e íbamos vestidas a la occidental, con pantalones cortos, el hombre dijo algo al público, se fue para una bolsa grande, sacó media chilaba con bastante mugre y nos tapó las piernas!! Todo el mundo aplaudiendo y nosotras pegándonos unas risas que no veas. El abuelo de amplia sonrisa monodental cantó, hizo unos trucos de magia, nos agradeció nuestra colaboración y nos pidió la moneda, que participar del show no te exime de pagar. Lo pasamos realmente bien.
Nos hicimos un tatuaje de henna y al hotel a nuestra terraza y a seguir bajando la botella de bourbon.

Por la mañana buscamos otro bareto de esos de señora en la puerta haciendo crepes y entramos. Nos costó más o menos lo mismo y también todo riquísimo. Estos bares no destacan por su limpieza impoluta, así que personas excesivamente escrupulosas mejor desayunen en los hoteles, pero de verdad que el té y los crepes están buenísimos.
Hoy tocaba ir a los zocos a los que se accede desde la plaza Jemaa el Fna. El zoco de Marrakech es de lo más grandes de Marruecos y desde que entras te mezclas con el bullicio de gente. El zoco es laberíntico, perderse por sus calles tiene un encanto especial, si después no sabes salir le das unas monedas a cualquier niño y te saca rápidamente. Las calles normalmente están protegidas por toldos o lamas de madera para proteger del sol y hacer más llevadera la visita. Está dividido por géneros y paseas por la zona donde hay artesanos del metal, artesanos de la madera, etc. Yo tenía interés en ver la zona de los tintoreros, donde ponen a secar los hilos recién teñidos. Después de callejear durante mucho tiempo, hacer compras, regatear (esto sí me cansa) preguntamos a un niño, que nos llevó amablemente a una zona donde estaban tiñendo hilos. Allí nos explicaron el proceso e intentaron vendernos pañuelos a precio de oro. Obviamente le pagamos por la explicación y listo, os aseguro que el pañuelo que nos quería vender a 30 € vale como mucho 3 € aquí.
Puerta en el zoco
P1020146_BIS
Palillos de dientes morunos (ecológicos 100%)
P1020034_bis
Hilos y lanas
P1020139_BIS
P1020136_BIS
P1020142_BIS
Pigmentos
P1020130_BIS
Tras la visita al zoco, buscamos un hotel cerca del nuestro donde nos dijeron que había cerveza. ¡Qué maravilla! ¡Aire acondicionado y cervecita superfría!. Nos las cobraron a 2 € pero nos pusieron un plato enorme de aceitunas exquisitas y otro plato inmenso de frutos secos. Cuando salimos con el estómago lleno de cervecita había poca hambre y con las calores que hacía decidimos de nuevo comprar comida para llevar y a la habitación, que tenemos aire polar y vinito. Siestorro obligado y por la tarde callejeo por la Medina. Cocacola en la terraza superior del Café France con vistas privilegiadas de la plaza y cena en un puesto de comida de la plaza. Esta vez carne (cordero, pollo, salchichas, una especie de hamburguesitas buenísimas), tajine, berenjenas, patatas fritas, tomate con albahaca y bebidas por 4 € y pico por persona. Estábamos rodeados de familias marroquíes completas, madre, padre, abuelos, tios, hijos… parecían minibodas.
P1020162_BIS
Al terminar paseo hasta nuestro riad y a disfrutar del resto que quedaba de la botella de bourbon, de las vistas del minarete de la Koutoubía y de los sonidos que llegaban de la plaza y de los almuédanos llamando cada no sé cuánto tiempo para la oración.
Como siempre... volveré a Maruecos, tiene algo que atrapa y que te hace volver. Eso sí, la próxima vez no será en verano, la temperatura es excesiva hasta para los sureños europeos.
Ambiente nocturno en la Plaza Jemaa el Fna
P1020156_BIS

P1020101_BIS

P1020154_BIS
P1020153_BIS
RESUMEN DE GASTOS
  • Avión Sevilla-Marrakech-Sevilla 37 €
  • Traslado aeropuerto-centro-aeropuerto en bus 3 €
  • Alojamiento 3 noches 50 €
  • Entrada Jardines Majorelle 4 €
  • Transportes por la ciudad (bus+taxi+calesa) 5 €
  • Comidas en Marrakech (dos desayunos, tres almuerzos y tres cenas) 40 € (tirando largo)
  • TOTAL: 139 € aproximadamente, una escapada LOW COST.