08 enero 2010

Museos del Mundo II: El nuevo Museo de la Acrópolis



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El 20 de Julio de 2009, coincidiendo con mi visita a Grecia, inauguraron el nuevo Museo de la Acrópolis, no podía creer que suerte había tenido, por supuesto compré las entradas por internet para evitar las largas colas de los primeros días.
El Museo es un moderno edificio de mas de 14.000 metros cuadrados a trescientos metros del Partenón, donde se encuentran expuestas a las mejores esculturas de mármol de la época clásica griega y otros muchos objetos del conjunto arqueológico.
. Desde que Constantinos Karamanlis en1974 y años después, la actora y ministra socialista Melina Mercuri dieran prioridad a este proyecto, pasaron nada menos que treinta años hasta su apertura y ocho años de trabajo del arquitecto suizo Bernard Schumi con su socio Mijalis Fotiadis, ganadores del último concurso arquitectónico del Museo.
La construcción en sí de este edificio de hormigón y cristal se complicó con la necesidad de protección de una importante excavación con ruinas de la ciudad desde el s.VII hasta la época bizantina en sus cimientos. Schumi diseñó un primer piso donde se ven la excavación mencionada antes, un segundo dedicado a la galería principal con las esculturas de la Acrópolis y un tercer piso basado sobre el Partenón, orientado como él y con sus dimensiones, mostrando sus frisos y relieves.
Shumi considera que este museo es el museo de la luz y los cristales utilizados son los puros, sin filtro. Únicamente en algunas partes hay pequeños puntos negros sobre el cristal, utilizados para filtrar la luz de forma natural.
El mármol de la montaña de Pendelis, el que se utilizó para la construcción de toda la Acrópolis, con el paso del tiempo adquiere un color ligeramente dorado, que contrasta con el color de las copias de los relieves del Partenón. Estas copias fueron hechas por el British Museum y enviadas a las autoridades griegas en 1845. Hasta ahora estas reproducciones se podían ver en el Centro de Estudios de la Acrópolis; ahora han encontrado su sitio en el lugar más privilegiado del museo a la espera de ser sustituidas por los originales que se encuentran en el British Museum. Se abre de nuevo el espinoso asunto de la devolución de los mármoles del Partenón.

El nuevo museo tiene cosas que me gustan y otras que no. Es amplio, luminoso y moderno. La entrada tiene la excavación que ves desde un suelo de cristal, pero no hay ni una explicación de qué estás viendo. En la planta baja hay un audiovisual muy bueno, en inglés, pero con un sonido pésimo (en la última planta está el mismo, pero en griego y mejor calidad acústica, porque es una sala más pequeña).
Las vitrinas de la planta baja son laterales y tienen cuatro baldas con mucho material, muy lleno todo, demasiado. Para ver la balda de abajo hay que ponerse en cuclillas y para ver el material de la balda de arriba, que está a casi dos metros del suelo, tienes que alejarte, y entonces no lees los letreros y si te acercas para ver los letreros no ves el material expuesto y tampoco algunas de las cartelas, en fin, eso me parece un poco rollo en un museo recién estrenado.
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En la segunda planta, dedicada a la estatuaria, éstas están sobre pedestales que tienen los nombres impresos en un lateral, de forma que es cierto que te concentras viendo la obra sin que se interfiera otra cosa en el campo visual, pero es un poco rollo tener que girar la cabeza para leer que estás viendo. Otra cosa que no me gusta nada es que bastante a menudo por megafonía: din don dun (sonido de supermercado o de aeropuerto), se recuerda que no se pueden hacer fotos dentro del museo, vamos que estás allí alucinando viendo cualquier pieza y de repente suena eso, no me parece apropiado.
La planta tercera y última es la dedicada a los mármoles del Partenón. Han hecho una reproducción del Partenón, las columnas son cilindros de acero, y están insertos ahí los triglifos, metopas y todos los mármoles que se conservan en Atenas. Los que están en Londres están presentes con reproducciones o con vacíos, es una forma de revindicar la vuelta de los mármoles a Atenas. La ubicación del museo y las paredes de cristal haces que cuando estás contemplando los relieves del Partenón los estés viendo a unos 300 metros, y eso me parece un acierto absoluto, es una pasada estar en el museo y poder ver la Acrópolis desde allí. Insisto en que lo mejor que tiene el museo, aparte de las piezas, es la luz natural que lo inunda todo. Merece la pena visitarlo. Tiene tienda donde me compré lo de siempre y un bar con suelo de cristal y unos precios bastante asequibles.
Hace poco el Museo de la Acrópolis ha estrenado web: