22 diciembre 2010

FELIZ NAVIDAD

Os deseo unas FELIZ NAVIDAD, que paséis unas felices fiestas en compañía de los vuestros. Mis mejores deseos para 2011, espero que tengáis un año lleno de proyectos viajeros, salud, trabajo y amor. Yo espero poder cumplir mi deseo de volver a la City.



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31 octubre 2010

AUSTRIA-ALEMANIA V: Salzburgo, Hallstatt y Múnich

DÍA 31 DE AGOSTO, MARTES
SALZBURGO

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El día de hoy lo dedicamos a recorrer las calles del centro histórico Salzburgo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996. Estamos a 8º C, algo de fresco para los del sur de Europa. Sabemos que en Cádiz están con una ola de calor de esas de asfixiarte, unos 43º C de nada. Me pongo a pensar en la diferencia de temperatura y son 35º C, ufff, prefiero estar aquí.

Desayunamos en el hotel y nos vamos a la calle. Lloviznea, pero nada del otro mundo. Nos dirigimos al Palacio de Mirabell que data de 1606 y en él hoy día está ubicada parte del ayuntamiento. Es famosa la Engelsstiege o Escalera de los Ángeles, una escalera barroca llena de Cupidos, y la Sala de Mármol, que es para celebrar bodorrios; precisamente ese día había uno, así que asomamos las narices, pero me dio apuro y no la vimos demasiado bien. Curioso que había muchos invitados con trajes típicos. Pasamos por su teatro al aire libre, uno de los más antiguos de estas características, y por supuesto lo más conocido, los jardines, impresionantes; imagino que habrá una legión de jardineros trabajando allí a diario.
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Fuimos a ver los horarios de los paseos en barco por el río, pero esos días estaba muy crecido el río llevaba mucho caudal y arrastraba muchas ramas y troncos; por ese motivo estaban suspendidos los viajes en los barcos, así que nuestro gozo en un pozo; de modo que volvemos a Mirabell a terminarlo de ver.
De ahí nos fuimos callejeando por las principales calles, teniéndonos que refugiar a cada rato porque la lluvia apretaba. La Getreidegasse y alrededores albergan la mayoría de los comercios, tiendas muy bien disimuladas, con los carteles de forja, todo con mucho encanto, con un aire medieval muy conseguido.
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Estuvimos un rato en la Plaza de la Residencia esperando que escampara; es una bonita plaza, con una maravillosa fuente en el centro y con coches de caballo.
Como hoy llueve, los caballos lucen impermeables de goretex, una pijada equina, aunque pensándolo bien, aquí con lo que llueve, más que pijada debe de ser una necesidad para que no se acatarren.
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Escampa y llegamos a la Plaza del Kapitel (Kapitelplatz), una plaza muy peculiar rodeada de edificios antiguos y con una enorme bola dorada con un tipo encima a tamaño real que desde lejos da el pego que no veas. Justo al lado un tablero de ajedrez enorme con sus piezas y todo (encadenadas, se ve que alguna vez han desaparecido), todo muy curioso.
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De ahí se pilla la calle que lleva al funicular para subir al castillo; pero pasamos porque la entrada valía cara, porque además de la subida incluía la visita de varias estancias y museos que hay en el castillo (de las marionetas, etc) que no teníamos interés en visitar. Como lo que queríamos es ver la ciudad desde la alturas, decidimos subir al castillo andando. El paseo no es nada pesado, a pesar de ser cuesta arriba, pero como estamos acostumbrados y te vas parando a cada rato para disfrutar las vistas de Salzburgo cuando te das cuenta has llegado hasta donde te permiten acceder sin previo pago.
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Al bajar del castillo fuimos a la Abadía de San Carlos, que tiene un cementerio muy cuco con unas tumbas muy bonitas con flores alucinantes plantadas (aquí no hay que llevar flores a los difuntos, las tienen todo el año) y allí están las Catacumbas paleocristianas excavadas en la roca, curiosas de ver aunque nada del otro mundo, la verdad (prescindibles).
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Pasamos por la casa natal de Mozart, con su fachada amarilla. Cuando paseas por las calles de Salzburgo oyes música clásica, creo que será de los diferentes conservatorios que habrá por la ciudad, es muy agradable.
Al final de la calle Griesgasse, en el número 13 de Gstättengasse hay un ascensor que sube al Mönchsberg, en el que está el Museo de Arte Moderno, un mirador panorámico y un hermoso lugar para pasear y contemplar la ciudad desde las alturas. Puedes pagar sólo el ascensor, que cuesta 2´60€, o el ascensor junto con la entrada al Museo. Del museo sólo vi la entrada y la tienda; tenía buena pinta pero no entramos. Las vistas son muy bonitas pero llueve cada vez más. Hoy tenemos pensado ir a cervecear y a comer a la Augustiner Bräu, Klofter Mülln Salzburg, un convento-cervecería que está muy bien,. El problema es que abre un poco tarde, las 15:00, para mí que lo que hacen es cenar y no almorzar dados sus horarios de comidas; la cuestión es que llegamos un poco pronto, y para colmo llovía; como en los alrededores no había ni tiendas ni bares ni ningún otro sitio para refugiarse de la lluvia, y aún quedaba más de media hora para que abriesen, decidimos entrar en una iglesia que hay enfrente, y que afortunadamente estaba abierta. Allí nos colamos en la casa del señor y como se supone que es la casa de todos, allí nos quedamos esperando porque diluviaba fuera. Al salir de la iglesia vimos un grupillo de gente en la puerta de la cervecería; llamaron, abrieron y allá que los seguimos, bajamos unas escaleras y llegamos a una zona de puestos de comida con muy buena pinta todos. El ritual del lugar es ir a una estantería, pillar una jarra de la capacidad que quieras (las hay de cinco litros) y te vas a una fuente, la lavas, pagas un ticket y vas a que te la llenen. Buscas sitio en los enormes salones, preciosos, y después te vas a por la comida. Nosotros comimos unas albóndigas con verduras y beicon y sopita caliente y la cerveza buenísima.
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Bien hartitos pusimos rumbo al hotel. Mi santo fue a Hotel Sacher, donde había una tienda de las estupendas tartas a comprar dos porciones para llevárnoslas al día siguiente a Hallstatt y dar cuenta de ellas. En una ocasión le regalaron a mi santo una tarta Sacher traída de Viena, en una caja de madera, una pijada. Recordaba el olor a chocolate al abrir la caja, un olor increíble. Cuando la probamos nos pareció la tarta más buena que jamás había probado y ya que estábamos mi santo fue a por tarta (yo estaba muy cansada, así que al hotel a descansar).
Por la tarde-noche callejeamos por el centro de Salzburgo y fuimos a cenar al Humboldt y allí mismo nos seguimos tomando cerveza hasta que nos fuimos a dormir.
DÍA 1 DE SEPTIEMBRE, MIÉRCOLES
SALZBURGO-HALLSTATT-MÚNICH

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FOTOS
Al día siguiente a las siete de la mañana estábamos desayunando y a y media pasadas camino de Hallstatt.
Hallstatt está ubicada entre las montañas Dachstein y el lago Hallstatter y aparte de por su belleza es famosa por sus restos prehistóricos (transición Bronce Final-Edad del Hierro, 1200 a.C. al 450 a. C.) y por la explotación de minas de sal. En 1997 fue nombrada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y designada “la población más bella a orillas de un lago”. Es un pueblo muy pequeño con gran afluencia de turistas por lo que de mayo a octubre de 10:00 a 17:00 está prohibido el acceso en coche (los residentes sí acceden). Al ser un pueblo pequeño esto no supone ningún problema, llegas pronto a cualquier sitio.
CÓMO IR DE SALZBURGO A HALLSTATT
Para ir desde Salzburgo a Hallstatt hay dos posibilidades:

  • una más directa y rápida por la autopista A-10 y salirse por la salida 28 para tomar la carretera B-162. En el cruce con la carretera B-166 hay que tomar un desvío hasta Bad Ischl y Hallstatt.
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  • La otra alternativa es la más recomendada, pues aunque más lenta es una carretera con unos paisajes impresionantes. Es la carretera B-158 que va de Salzburgo a Hof, el lago Wolfgangsee y Bad Ischl, aquí hay que coger la carretera B-145 para atravesar Bad Goisen y después hay que pillar la B-166 que lleva al pueblo.
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Cuando entras ya en Hallstatt atraviesas un túnel y hay que estar atento porque antes de que acabe a mano izquierda está señalizado un parking. Nosotros llegamos tempranito y había sitio, pero avisamos que es pequeño y no hay demasiadas plazas. De todas formas hay otro parking más adelante, pero en sentido contrario; para entrar habría que salir del túnel, y dar la vuelta.
Nosotros dejamos el coche y allí ya tienes una preciosa panorámica del pueblo y se ve una catarata de agua que baja al pueblo.
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Bajamos por unas escaleras que conducen al pueblo y bueno, entras en unas calles encantadoras, de cuento, casitas con tejados negros y unas fachadas muy cuidadas, algunas con unas enredaderas-árboles que crecen por las fachadas, abundan los perales, un punto ver las peras pegadas a las ventanas, precioso. Tiene plazas muy bonitas y un par de iglesias; la Iglesia Parroquial Católica con un retablo interesante, tiene un cementerio adosado con unas vistas al lago maravillosas (ya he manifestado mi deseo de que lleven allí mis restos cenizos). El camposanto es muy pequeño y se retiraron los restos óseos en 1660 por falta de suelo y se depositaron en un osario (Beinhaus). Para entrar a este curioso y macabro lugar pagas 1 €, te dan una fotocopia con la información del sitio en español y para dentro. Allí hay un banco adosado a la pared en forma de u y en alto cientos de cráneos muy bien apiladitos con la peculiaridad de que están decorados (con flores, hojas de vides, serpientes, etc. y el nombre del dueño con su fecha de defunción). Al fallecido se le enterraba y tras pasar un período de tiempo que va de 10 a 15 años se abría la tumba se pillaba el cráneo y los huesos largos del cuerpo y se le daba un tratamiento para que se conserven bien. Una señora mayor era la que se dedicaba a estos menesteres y después decoraba el cráneo a gusto del que ya estaba en el más allá (imagino que lo dejaría escrito en las últimas voluntades). Evidentemente para pasar por este proceso lo tienes que dejar por escrito y parece que ya ha pasado de moda, pues 1995 es la fecha en que la última señora a la que le dio el punto de pasar por este ritual fue depositada en este osario (tiene un diente de oro, no le falta un perejil). Los cráneos que están sobre el libro (imagino que será una biblia) son dos curas. Los huesos largos se apilan abajo en un perfecto orden, tipo tetris.
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De ahí bajamos al pueblo y yo fui al Museo “Kulturerbe Hallastatt” donde se exponen objetos de la larga y rica historia de Hallstatt. La explotación de sus famosas minas de sal se remonta a mediados de la Edad del Bronce y también se exponen tumbas de su famosa necrópolis. El museo está muy bien y es recomendable. Mientras, mi santo se quedó callejeando por el pueblo. A mi salida me contó que el cielo se había puesto azul y estupendo mientras yo estaba dentro del museo y ya de nuevo estaba nublado. Paseamos hasta el otro extremo del pueblo para ver las vistas más conocidas (realmente precioso) y allí sentados en un banco absortos por las vistas dimos cuenta de la exquisita tarta Sacher (un momento inolvidable).
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Con pena nos fuimos para el aparcamiento y dejamos atrás una de las estampas más bonitas del viaje y pusimos rumbo a nuestra última escala, Munich, que nos quedaba a 200 kms.
La tarta Sacher nos dejó saciados, así que no paramos para comer. 
Llegamos a Munich y tras algunas vueltas de más por la para encontrar una gasolinera donde llenar el tanque del polito y encontrar el hotel, hicimos el check-in y nos fuimos a devolver el coche. Un coñazo, nos costó encontrar el sitio Europcar donde teníamos que dejar el coche. Cuando llegamos, esperamos un buen rato para que miraran el coche (que por cierto, los miran exhaustivamente) y va el tipo y nos dice que si queremos un justificante de que todo está bien “no, si te parece…”. Nos dan el papelillo y para el hotel. Por cierto, al llegar a España vimos que nos habían hecho un cobro de 250 € que no correspondía a lo que nos costaba nuestro alquiler, pensamos que era un adelanto y que después cobrarían el resto. A los dos días nos hacen el cobro de los trecientos y poco euros que nos costaba nuestro alquiler ¿ein? Mi santo llama a Europcar y con paciencia consigue que le atiendan. Finalmente averiguan que un señor del mismo apellido de mi santo había alquilado un coche 15 minutos antes y hubo traspapele y me tocó pagar los dos alquileres, que no nos preocupáramos que nos lo devolvían (solo faltaba que no!!). Han tardado un mes y dos días en hacernos el reintegro de los 250 €, más vale tarde que nunca, pero prisa no se han dado. Y ni una mínima disculpa. Un 0 patatero para Europcar. La próxima vez creo que alquilaremos con otra compañía.
Salimos de nuestro hotel, por cierto, muy bien situado y recomendable (justo al lado está la puerta Sendlinger Tor del S. XIV) y atravesamos la Sendlinger Strasse, una exclusiva calle llena de tiendas. Como quien no quiere la cosa :D llegamos a la Cervecería Hofbräuhaus (qué borrachos somos), un cervecería construida en 1589 enorme de grande, con mesas y bancos de madera donde te sientas a compartir mesa y cerveza con gente de todas partes del mundo y locales. Se puede comer, hay música en directo y los camareros/as van vestidos con ropa típica bávara. Nos pedimos una cerveza HB de un litro :D . Los camareros y camareras llevan no sé cuantas jarras de la litro de una vez, no sé cómo lo hacen… teniendo en cuenta que la jarra vacía ya pesa lo suyo. Cenamos allí mismo, cómo no, salchichas alemanas, mu ricas. Yo con el litro tuve bastante, mi santo se animó con medio litro más y con el ánimo contento nos fuimos a dormir.




DÍA 2 DE SEPTIEMBRE, JUEVES MÚNICH
 
Al día siguiente salimos a turistear por Munich. De nuevo pasamos por debajo de la Sendlinger Tor y callejeamos para encontrar algún sitio donde reponer fuerzas. Pasamos por la St. Jakobs-Platz donde se encuentra el centro judío que agrupa Sinagoga y un Museo Judío.
Llegamos a la Viktualienmarkt, plaza donde se celebraba antiguamente un mercado campesino. Hoy es un mercado de exquisiteces y flores muy ambientado. Nos sentamos en una terraza muy chula y desayunamos un chocolate y un croissant con mermelada que no recuerdo el precio, pero que fue un poco sablazo (menos mal que el croissant aunque enano estaba buenísimo). Como nos quedamos con hambre pillamos al pasar por un puesto de zumos con buenísima pinta uno de frutas varias y un bol de piña muy rica.
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De ahí nos fuimos a la Marienplatz que el día antes habíamos visto de noche. La plaza está dominada por el Neues Rathaus o Ayuntamiento Nuevo construido entre 1867 y 1908 y es de estilo neogótico. A las 11:00 y 12:00 horas se ponen en marcha las figuras danzantes del Glockenspiel el famoso reloj con carrillón y como no era la hora dimos un paseo por las calles aledañas. También está en la plaza el Altes Rathaus o Ayuntamiento Viejo, de estilo gótico construido en 1474. Las calles que van desde la MarienPlatz hasta la Karlsplatz son peatonales y llenas de tiendas, constituyendo el núcleo comercial de la ciudad.
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Llegamos a la Odeonsplatz, preciosa plaza donde se ubica la Residenz, antigua residencia de los reyes bávaros. En su interior alberga diferentes colecciones (monedas, arte egipcio, etc.). Junto a la Residenz está el Feldhernhalle o Logia del Mariscal, edificio con una galería cubierta donde están las estatuas de los mariscales bávaros Tilly y Wrede. Frente a la Residenz está la Theatinerkirche o Iglesia de los Teatinos y San Cayetano, construida desde 1663 hasta 1768.
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De aquí, mientras mi santo siguió callejeando y conociendo Munich, yo me fui a visitar la Pinakothek der Moderne, inaugurada en 2002 y cuya parte principal es una rotonda desde donde salen todas las galerías, muy recomendable, expone obras de arte contemporáneo, pintura del siglo XX y objetos de diseño industrial (coches, ordenadores), muebles, etc. Hay pinturas de Picasso, Dali, Magrite, Warhol, etc. La zona dedicada a la arquitectura merece mucho la pena, me ha gustado mucho un ala dedicada a fotografías de edificios del mundo destruidos en su momento por diferentes causas y del proceso de reconstrucción, magnífico. Tras dos horas largas visitando el museo, me reencontré con mi santo en la puerta y nos fuimos a comer a Augustinerbrau, una cervecería ubicada en un edificio histórico con muchos salones y donde degustamos cervezas locales y comida típica bávara.
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Por la noche volvimos a callejear por el centro de Munich hasta dar con la Weisses Brauhaus, otra de las importantes cervecerías de Munich www.weisses-braeuhaus.de
donde bebimos y cenamos. Nos volvimos al hotel, que había que hacer la maleta, pues las vacaciones se acababan.
De Munich nos quedan muchas cosas por ver, pero ahora que hemos descubierto que no son caros los vuelos, creo que la visitaremos más de una vez.

Aquí acaba nuestro viaje al Sur de Alemania, Alsacia Francesa y un poquito de Austria. Espero que sea de utilidad a las personas que lo lean con la intención de planificar un futuro viaje a la zona.
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Hasta el próximo viaje!!
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