10 noviembre 2009

Capítulo 4: Atenas



Viernes 10 Julio
Desayunamos en el hotel. Y nos damos un paseo por Fira para despedirnos de la ciudad y hacer las últimas compras. Nos fuimos a la playa de Monolitos, cerca del aeropuerto. Nos dimos un baño y comimos en el Restaurante Capitán Loizos: ensalada de tomates y queso feta, faba (pasta de una legumbre), musaka y arroz marinero, que estaba de muerte (38 €). Nos quisieron invitar a sandía, pero estábamos llenos, así que nada, y eso que tenía una pinta riquísima.
Nos echamos una siesta en los árboles que están pegados a la playa y después un café en un hotel que está al lado del Capitán Loizos y que se llama Memoria Café. Estuvimos un buen rato haciendo tiempo y de ahí al aeropuerto. Devolvemos el coche y tras los trámites rutinarios de controles y tal nos sentamos a esperar la salida del avión, que sale con una hora de retraso. La espera se hizo larga pues el aeropuerto es una miniatura con una tienda, así que es aburridillo, y encima el aire acondicionado a todo gas, un frío un poquito desagradable.
Llegamos a Atenas y pillamos un taxi al hotel. Nos tocó un taxista honrado que nos cobró 28 €, tardó menos de lo habitual porque había poco tráfico pero nos hemos enterado que ha habido gente a las que les han cobrado casi el doble.
El Hotel Economy limpio, bien ubicado y correcto, el personal de recepción amabilísimo. La zona, próxima a la Plaza Omonia no la recomiendan en los foros, a nosotros nos pareció bastante segura. La gente que hay en la calle ni te mira, yo repetiría. La Plaza Omonia, donde nos alojamos en 2001, aunque sigue siendo un sitio no especialmente recomendable, también está bastante mejorada a como la vi hace años (donde al salir del cutrehotel donde nos alojábamos vimos a un individuo tirado con una jeringuilla colgando del brazo),Salimos a cenar y nos fuimos directos a Monastiraki, al Restaurante Mparaiktaris, muy popular entre griegos y turistas, la vez anterior que estuve en Atenas estuvimos también allí. La zona de Monastiraki la recuperaron para las olimpiadas de 2004 y la verdad que es una zona preciosa. Yo fui en 2001, así que solo vimos una plaza en obras y una zona bastante deteriorada. El cambio ha sido de 360º.
A la vuelta dimos un paseo por el ágora romana y griega con la Acrópolis iluminada arriba y una luna espectacular. Atenas nos recibió mucho más bonita que la recordaba.
Sábado 11 de Julio
Nos levantamos muy temprano para subir a la Acrópolis antes de que el inmenso calor que hace en Atenas nos castigara en exceso. El desayuno del hotel bien, correcto; como casi siempre el zumo es algo que se puede mejorar muy mucho; el café creo que también mejorable, pero como no soy cafetera el que había me gustaba.
Pasamos por el Mercado Central, por Kapnikarea y vimos por fuera las catedrales, grande y chica. Pasamos por la Puerta de Adriano y el Templo de Zeus Olímpico, que tiene unas maravillosas columnas corintias.
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Llegamos a la Acrópolis y quisimos entrar por el acceso del teatro de Dionisos. Mi santo, que ya ha pasado por taquilla algunas veces sabe que los del gremio de la enseñanza griega no pagan. La chica les dice que entonces hay que entrar por el acceso principal, allí le dicen que pregunten en la puerta y al final entran gratis mi santo y mi cuñada y yo a pagar (siempre igual). Ya en la entrada hace un calor de morirse.
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Un poquito de historia, la Acrópolis

En la Atenas de Pericles, durante la segunda mitad del siglo V a.C., un grupo excepcional de artistas transformó, bajo la dirección de Fidias, una colina rocosa en un extraordinario conjunto arquitectónico y artístico que la Grecia antigua legó al resto del mundo.
La Acrópolis de Atenas, «la roca sagrada», es una meseta caliza de 270 metros de longitud y 85 de anchura, situada 156 metros sobre el nivel del mar y representa el símbolo universal del espíritu y la civilización clásica. Fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1987.
Principales restos arqueológicos de la Acrópolis.
1. Partenón
2. Antiguo templo de Atenea
3. Erecteión
4. Estatua de Atenea Promacos
5. Propileos
6. Templo de Atenea Niké
7. Eleusinión
8. Santuario de Artemisa Barrunta
9. Calcoteca
10. Pandroseión
11. Arreforión
12. Altar de Atenea
13. Santuario de Zeus Polieo
14. Santuario de Pandión
15. Odeón de Herodes Ático
16. Stoa de Eumenes
17. Santuario de Asclepio o Asclepeion
18. Teatro de Dioniso Eléuteros
19. Odeón de Pericles
20. Temenos de Dioniso
La Acrópolis es monumental y maravillosa: los Propileos increíbles, el Templo del Erecteion con las Cariátides sin palabras, el templo de Atenea Niké encantador y en todo lo alto el Partenón, lleno de grúas y andamios, pero majestuoso, reinando en el punto más alto de la Acrópolis. En las laderas, el teatro de Dioniso y el Odeón de Herodes Ático y tantos restos de más edificios nobles que, aunque en ruinas dan una idea del esplendor que tuvieron hace cientos de años.
Os dejo este vídeo para que os hagáis una idea de la situación de los diferentes edificios de la Acrópolis.


La verdad es que se ponen los pelos de punta al pensar que casi todos los edificios del recinto se conservaron bastante bien hasta el siglo XVI, cuando el Partenón se convirtió en mezquita a raíz de la ocupación otomana, el Erecteion en harén y los Propileos en polvorín. Durante el asedio de Atenas los venecianos bombardearon la Acrópolis. Un golpe de mortero destruyó en gran parte el Partenón (que en parte se usaba también como polvorín) e hizo que se derrumbara el techo. Para colmo Lord Elgin arrancó de mala manera buena parte de los mármoles de los frisos y para casi rematarlo el Partenón también sufrió daños con el terremoto de de 1894, así que no es raro que lleves años y años de restauraciones y que su imagen esté asociada siempre a andamios, grúas y otros elementos metálicos que por ahora son necesarios para devolver al templo dedicado a Atenea su antiguo estado. Desgraciadamente no aprendemos de nuestros errores y siempre en caso de conflicto armado se sigue atacando sin ningún escrúpulo el patrimonio histórico, arqueológico y cultural (recientemente hemos visto casi en directo el saqueo del Museo de Bagdad).
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Salimos de la Acrópolis por la C/ Thrasyllou y paseamos por el Barrio de Anafiótika, que es una prolongación del más famoso Barrio de Plaka pegado al Foro romano. Pasamos por delante de la Linterna de Lisícrates y de la Torre de los Vientos, preciosos monumentos los dos.

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Pasamos por la Calle Adriano llena de tiendas para comprar souvenirs atenienses. Pasamos por el Mercado Central de nuevo y entramos y pude hacerle una foto a un pope, aunque me pescó y me miró con mala cara (yo que nunca me atrevo a fotografiar al personal… lo hago una vez y me pescan)
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Barrio de Playa
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Pasamos por la Calle Adriano llena de tiendas para comprar souvenirs atenienses. Pasamos por el Mercado Central de nuevo y entramos y pude hacerle una foto a un pope, aunque me pescó y me miró con mala cara (yo que nunca me atrevo a fotografiar al personal… lo hago una vez y me pescan)
Pasamos por el hotel a dejar las compras y nos vamos a buscar la Taverna Rosalía en la zona de los alrededores de Omonia: C/ Valtetsiou esquina con Emmanuel Benaki, muy recomendable el sitio, tiene una agradable terraza con plantas y unos difusores de agua que te refrescan. En la calle también hay mesas. Siestorro porque hacía un calor de morirse en la calle. Por la tarde paseamos por la calle Panemistimiu (al lado de la Universidad) hasta la Plaza Sintagma, vimos el cambio de guardia. Esos soldados al sol ligero con esa ropa que aparenta ser de lana, y esas polainas o leotardos… madre mía ¿es necesario ese sufrimiento? Daba no sé qué verlos.
De ahí cogimos el metro para ir al Pireo, a casa de Cristos y Giorgía, nuestros amigos griegos que son muy hospitalarios, nos invitaron a una muy buena cena en compañía esta vez de sus estupendos hijos, unos niños educadísimos y encantadores. Pasamos una velada maravillosa en la gran terraza de su casa, que da al puerto.
Estaciones de metro en Atenas, preciosas y autenticos museos.
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Domingo, 12 de Julio
Tras el desayuno y mirar el correo en internet nos fuimos al nuevo Museo de la Acrópolis. Teníamos las entradas compradas por internet (hasta fin de año cuesta 1 € entrar) pues se preveía una avalancha de público y no quería quedarme sin entrar. La hora de entrada era de 10:00 a 12:00. Habíamos quedado la noche anterior con Chistos y Giorgía en que le intentaríamos comprar las entradas y desde allí los llamábamos. Una vez dentro nos dirigimos a los mostradores y nos canjearon nuestro folio impreso por las entradas compradas previamente y además pudimos comprar para nuestros amigos, que llegarían más tarde a verlo. Saco mi cámara eufórica perdida, no se está todos los días en un gran museo recién estrenado, y me viene el de seguridad a decirme que no se podían hacer fotos; normalmente se pueden hacer sin flash, pero aquí de ninguna manera.
El nuevo museo tiene cosas que me gustan y otras que no. Es amplio, luminoso y moderno. La entrada tiene una excavación que ves desde un suelo de cristal, pero no hay ni una explicación de qué estás viendo. En la planta baja hay un audiovisual muy bueno, en inglés, pero con un sonido pésimo (en la última planta está el mismo, pero en griego y mejor calidad acústica, porque es una sala más pequeña).
Las vitrinas de la planta baja son laterales y tienen cuatro baldas con mucho material, muy lleno todo, demasiado. Para ver la balda de abajo hay que ponerse en cuclillas y para ver el material de la balda de arriba, que está a casi dos metros del suelo, tienes que alejarte, y entonces no lees los letreros y si te acercas para ver los letreros no ves el material expuesto y tampoco algunas de las cartelas, en fin, eso me parece un poco rollo en un museo recién estrenado.
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En la segunda planta, dedicada a la estatuaria, éstas están sobre pedestales que tienen los nombres impresos en un lateral, de forma que es cierto que te concentras viendo la obra sin que se interfiera otra cosa en el campo visual, pero es un poco rollo tener que girar la cabeza para leer que estás viendo. Otra cosa que no me gusta nada es que bastante a menudo por megafonía: din don dun (sonido de supermercado o de aeropuerto), se recuerda que no se pueden hacer fotos dentro del museo, vamos que estás allí alucinando viendo cualquier pieza y de repente suena eso, no me parece apropiado.
La planta tercera y última es la dedicada a los mármoles del Partenón. Han hecho una reproducción del Partenón, las columnas son cilindros de acero, y están insertos ahí los triglifos, metopas y todos los mármoles que se conservan en Atenas. Los que están en Londres están presentes con reproducciones o con vacíos, es una forma de revindicar la vuelta de los mármoles a Atenas. La ubicación del museo y las paredes de cristal haces que cuando estás contemplando los relieves del Partenón los estés viendo a unos 300 metros, y eso me parece un acierto absoluto, es una pasada estar en el museo y poder ver la Acrópolis desde allí. Insisto en que lo mejor que tiene el museo, aparte de las piezas, es la luz natural que lo inunda todo. Merece la pena visitarlo. Tiene tienda donde me compré lo de siempre y un bar con suelo de cristal y unos precios bastante asequibles.
Cuando salimos del museo nos fuimos a Monastiraki donde comimos con Cristos y su familia en el Restaurante Thanasis, también muy recomendable.
Monastiraki
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Nos despedimos de ellos hasta la próxima y nos fuimos a ver la Stoa de Átalos.y el Templo de Hefesto, el mejor conservado de toda Atenas. La Stoa de Átalos era una galería porticada que albergaba muchas tiendas y puestos y donde la gente acudía a comprar y a eso de las relaciones sociales, vamos una especie de centro comercial de la época. Actualmente tiene un museo y una galería llena de esculturas.
De ahí nos fuimos a la famosa Plaza de Sintagma a pillar un taxi para subir a la Colina de Licabetos. Un pirata tipo somalí nos ve mirando el plano y se acerca para ofrecernos sus servicios de taxi por 15 €, como pensamos que se está columpiando bastante, pues realmente la colina está allí mismo, le decimos que no. Subimos y vemos el cambio de guardia que está en ese momento,.. esos muchachos deberían reivindicar un uniforme de verano, porque realmente hacía un calor de morirse y la ropa de los chavales es de lana, o al menos eso aparenta, con unos leotardos… en fin una cosa inhumana. Llegan los nuevos a reemplazar lo que llevan allí no sé las horas. El relevo es lentísimo, con unos pasos que deben cansar enormemente de lo lentos que son. Una vez en sus puestos se acercan otros soldados vestidos con uniforme no tradicional y les revisan que esté todo en orden y les secan el sudor, y allí se quedan con el sol dándoles en to el careto hasta que vengan los siguientes, en fin, entiendo que sarna con gusto no pica.
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Salimos a la calle y paramos a un taxista, esta vez una persona honrada que nos deja arriba del todo por 3 €, nada que ver con el precio estupendo que nos hacía el piratón.
Las vistas estupendas, se ve todo Atenas y una se puede contemplar unas perpectiva de la Acrópolis totalmente nueva para mí, desde arriba con el mar al fondo, precioso.
Nos fuimos a tomarnos un algo a la terraza que hay en la zona más alta y por la cocacola te cascan 5 eurazos, ahí te quedas, porque encima la vista era de la zona de Atenas menos atractiva y para colmo amenazaba con llover y pagar eso para salir por patas como que no
Nos bajamos al bareto de más abajo, con menos glamour pero mucho más barato. Efectivamente empezaron a caer goterones que no veas, y no había ningún taxi por allí, así que nos bajamos lloviendo y nos refugiamos bajo unos árboles cuando la cosa se puso seria. Al rato paró y acabamos de bajar. Llegamos al hotel y tras la duchita a cenar. Nos vamos a los alrededores de la calle Hefesto y entramos en el Restaurante Dypilon, situado en una esquina, con velas y unos chavales sentados en la mesa de al lado que tocaban instrumentos y cantaban canciones tradicionales y los de las mesas que eran autóctonos los acompañaban en los estribillos. Todo este mágico ambiente más un intenso olor a tierra mojada fueron un perfecto fin de viaje. Al día siguiente nos quedaba recoger y tirar de las maletas y hacer el periplo por aeropuertos varios, pero como siempre merece la pena.
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FIN DEL VIAJE

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Atenas es más que la Acrópolis
Cícladas y Atenas. Planning.

El nuevo Museo de la Acrópolis

4 comentarios:

  1. Parece que el viaje debe haber sido impresionante, las fotos son hermosas

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  2. ¡Hola!
    Buscando documentarme para mi próximo viaje a Grecia he dado con tu blog y me ha encantado. A ver si voy leyendo con más detenimiento los relatos.
    Un saludo

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  3. hola Pepa, antes de nada ,felicidades por el blog. Este año queremos ir a Grecia pero hay tantas opciones que me gustaría si tienes tiempo me aconsejaras algunos sitios que debo visitar. estaremos 8 ó diás y hemos pensado ver Atenas y Santorini. ¿Qué opináis? un saludo.
    Pepe Contero

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    1. Hola Pepe! con 8 días yo haría la llegada a Atenas y 3 noches y volaría a Santorini el resto de los días. Hay vuelos internos con Aegean, Olimpic, Ryanair y Volotea. En Santorini alquilaría un coche para recorrer la isla. Es una isla preciosa con atardeceres maravillosos. Cualquier cosa ya sabes. Un saludito.

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