22 noviembre 2008

NY-2006. Contrastes, Chinatown, Soho, Greenwich Village, The Cloisters, MET


Hoy tocaba la excursión de Contrastes que habíamos contratado en la agencia junto con el vuelo y el hotel. Nos recogieron en el Milford a las ocho menos diez de la mañana (to el mundo con su cafelito esperando al bus, pero a mi me dio por ir a llamar a Spain y no me dio tiempo a tomarme nada, así que buena parte de la excursión con ruidos de tripa). Empezamos pasando por Queens, por Astoria -creo-, por la zona más cutrosilla del distrito. No es que sean cutres del todo, pero en fin, zona llena de lavanderías y nada que ver con la zona residencial de lujo que yo esperaba ver. De ahí al Bronx ¿qué contaros? Pues los grafittis, las zapatillas colgando de los cables, los colegios enrejados hasta arriba y el estadio de los yankis. CANON-NY 203FLICKR2 
Por la famosa comisaría pasamos, pero no paramos ni nada (la guía tenía prisa y como todos los guías le echaba la culpa a la que iba detrás de ella que le iba pisando los talones, ya ya ya … en fin). Después nos dirigimos de nuevo a Queens y ahora sí que vimos las casas residenciales que yo esperaba ver, juer qué chozas tiene el personal, y todos tan patriotas con sus banderitas americanas. Camino de la Bahía de Flushing pasamos por la sede del New York Times. Llegamos a Flushing Meadow, sede de dos Expos universales no me acuerdo de qué años y vimos la Uniesfera y las torres que derribaron en Men In Black. Tras las inevitables y consabidas fotos, camino a Jackson Heights con su tren elevado, sus tiendas con anuncios en castellano y escaparates de lo más variopinto, sus restaurantes griegos, indios y cómo no… con el Cositas Ricas. Mi santo que es el goloso number one, se puso de canolis y otros pasteles moraito. Tras reponer fuerzas a base de café y pastelitos de tamaño enorme salimos camino de Brooklyn a ver el Barrio Judío, todos con sus vestimentas recatadas y los hombres con esos rizos que le cuelgan por las orejas, en fin, sin comentarios. El camino hacia Brooklyn nos ofreció panorámicas estupendas como las que veis abajo (al menos a nosotros nos encantaron). La excursión finalizó en Chinatown. Recorrimos el barrio y no nos pareció nada del otro jueves, aunque sí es llamativo el mogollón de letreros con caracteres chinos y algunas mercancías que se ven en las tiendas de  alimentación.
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Pasamos a Litte Italy, zona de restaurantes así como demasiado turística y al doblar una esquina.... el Soho.
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Es alucinante cómo sólo doblando una esquina cambias totalmente de ambiente, increíble, parece que la excursión de "contrastes" sigue. Después de tanto recorrido ya teníamos un agujerillo en el estómago, asi que paramos en Olive´s, que habíamos leído en la guía del Trotamundos que había deliciosos sandwiches, ensaladas y cookies. Delante hay un banco donde nos sentamos para degustar nuestro bocata, que por cierto estaba rico rico, totalmente recomendable (120 Prince Street). Una vez repuesto el carburante pusimos rumbo a la tienda camper (más caros que en España), a Armani Exchange y alguna tienda más. Pillamos un metro y al hotel a dormir siestecilla que estamos exhaustos. Salimos y llueve, pero lo mejor de todo es que desde que hemos llegado no hace nada de calor, al menos calor sofocante y yo eso lo agradezco muchísimo. Nos fuimos al Greenwich Village, nos pateamos ya de noche sus calles, vimos el bloque de pisos de la serie Friends, de la cual somos fieles seguidores, nos tomamos unas cervezas en un bar muy chulo en las inmediaciones de Washington Square y pal hotel que mañana viene otro día. Es un barrio chulo para vivir en NY. Ah, y al pasar por el Gray Papaya nos zampamos unos perritos calientes con el zumo de rigor (no hay testimonio gráfico porque estábamos ya hartossss de tantísima foto, pero estaban güenos los perritos -y tiraos de precio-). CANON-NY 258FLICKR2 
 De camino al hotel entramos en una tienda de vinos y licores, nos hicimos con una botellita de Jack Daniels y a tomarnos unas copitas en el hotel, porque el cuerpo no nos da para más (será la edad!!!). El Milford es un hotel normalillo, pero tiene el detalle de tener una máquina de hielo en el pasillo y una cubitera en la habitación. Igual es costumbre en todos los hoteles americanos, pero es la primera vez que vemos eso, así que nos vino my bien para los Jacks Daniels de antes de dormir. Ni que decir tiene que seguimos alucinando en cada barrio, en cada rincón, cada vez que vemos el humo de las alcantarillas, los bomberos y sobre todo la vida de la city. 
DÍA 4 
El cuarto día en NY se presentaba lluvioso y sin demasiado calor. Ante esta perspectiva, decidimos irnos de museos (que pa eso una servidora es del gremio museístico y NY tiene mucho que enseñarme), primero a ver The Cloisters y más tarde al MET. Tras el reponedor, diario y abundante desayuno en el café Europa, pillamos el Metro línea A dirección Uptown hasta la calle 190. Sales del metro y llegas a un ascensor en el que subes y sales allí mismo. Se cruza un parquecito muy bonito y ya se llega al edificio. A nosotros nos llovió, pero no podemos decir que desluciera el paseo porque le daba cierto encanto al lugar. Los Cloisters fueron fundados en 1938 y tiene unos cuantos claustros medievales; también se pueden ver esculturas, pinturas, tapices, vidrieras, etc., eso de ver arte románico y gótico catalán y del sur de Francia es una de esas pasadas que ofrece la city. Mientras visitábamos los distintos claustros venidos del viejo Mundo empezó a llover con fuerza y aquello parecía el diluvio universal. Al salir tuvimos que sortear algunos charcos de tamaño considerable, pero lo dicho, eso de estar en un claustro románico cayendo una tromba de agua en la city tiene su cosilla. Después salimos y pillamos allí mismo el bus M4 hasta Pennsylvania Station para llegar a la puerta del MET. El recorrido del bus es largo, pero curioso, atraviesas Harlem y pasas por toda la Quinta Avenida. Yo con los ojos como platos para ver el Guggenhein (uno de mis edificios favoritos), y ainsssss menudo chasco. Cuando empiezo a calcular que está por aparecer yo atenta como si me fuera la vida en ver aunque sea de pasada el citado edificio, y empiezo a vislumbrar un sistema de andamiaje circular cubierto de una red mu bien puesto) zas!!! gran chasco… están restaurando el edificio por fuera, así que lo único que he visto es eso, un andamio muy estupendo rodeando al edificio, juer juer juer, con las ganas que tenía yo de echarle el ojo. Pos nada, mi gozo en un pozo, y hay que ver el poder de la mente humana cómo es, que me planteé incluso, que en el transcurso de mi estancia neoyorquina retirarían el andamio y allí estaría con todo su esplendor para que yo lo viera. En fin, triste y cabizbaja sigo en el bus hasta el MET, y una vez llegados aquí se me pasa el disgusto, que el MET es el MET. CANON-NY 308FLICKR 
Entramos con la entrada que previamente habíamos pagado en The Cloisters. La colección egipcia y griega es muy buena. La romana estaba cerrada porque la abren en 2007 totalmente reformada y con nuevos fondos expuestos. De arte mesopotámico tienen menos que otras colecciones europeas, pero no se quedan cortos. Tienen una buena colección de pintura de todas las épocas. Almorzamos en el museo echando de menos un forro polar, ¡cómo se pasan los neoyorkinos con el aire acondicionado. Estuvimos en el museo hasta las siete, hora a la que nos largaron. Cogimos un metro al hotel y allí descansamos un ratillo y una vez repuestos pillamos el metro para ir a ver el Flatiron de noche. En un alarde de acarajotamiento total en vez de montarnos en el metro local nos montamos en el Express y claro, no paró donde queríamos y salimos a una zona con un ambiente regular, así que nos fuimos a pata hasta el Greenwich Village y allí tomamos cervecitas, paseamos por sus calles y acabamos la noche en un bar muy ambientado tomando Cosmopolitans. Washington Square de noche está muy bonito.
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El maromo de la puerta del bar de copas me preguntó si era mayor de edad. Mi ego me decía que qué bien me conservo!!, pero evidentemente simplemente es obligación del hombre preguntarlo (pero da igual, sigo pensando que me vio con cara de veinteañera, jeje). Al hotel que es tardísimo, más en el próximo capítulo. 
Siguiente capítulo: 5º, 6º y 7º día en la Big Apple

10 noviembre 2008

La Gran Manzana -Agosto de 2006-



NY NY
DIA 1 (22 de agosto de 2006): En 2006 cumplí uno de mis sueños, ir a NY. Lo habíamos intentado el año antes y acabamos en Moscú (paradojas de la vida), pero de este año no pasaba y el 22 de agosto salimos en un vuelo de Iberia a las 14:15 horas desde Jerez dirección Madrid. Tardó una horilla escasa en llegar a Barajas, pero mientras te bajas (hay que ver lo que se tarda en bajar de los aviones) y tal, nos quedaba el tiempo justito, sobre todo si tenemos en cuenta que en esa época ni pajolera idea de cómo era la flamante T4. El vuelo para el JFK salía a las 17:00 horas. A lo lejos vimos unos indicadores que decían que se tarda en ir a la V74 ventitantos minutos, UPS, a correr, vaya a ser que nos quedemos en tierra. Total, seguimos los indicadores hasta que acabamos esperando un tren que yo ni sabía que había que coger. Lo pillamos y en 15 minutillos escasos estábamos en la puerta para embarcar. El control de seguridad algo exagerado, pues unos días antes habían descubierto el asunto de que querían atentar con líquidos explosivos en los aviones y tras confiscarme la guardia civil un bote de 60 ml. De solución salina estábamos listos para embarcar. Era mi primer vuelo transoceánico, que guay!!!.
El vuelo sale con casi ¾ de hora de retraso y echamos las ocho horitas de rigor entreteniéndonos con copas de White Label, que ya sabía yo que eran de gratis, porque los joíos de Iberia te indican que el bar está abierto, pero no de dicen ni mú de la gratuidad de las copas, así que ya sabéis, en Iberia las copas son gratis en los vuelos largos. El avión bastante estrecho para un vuelo de esas horas, pero es lo que hay, no quiero pensar como lo pasa el personal corpulento.Tras un almuerzo, una merienda, copas, tres pelis y el rellenado del formulario verde llegamos a NY.
El formulario verde
El formulario verde es un documento del Departamento de Inmigración de los USA que es obligatorio rellenar. A alguna mente privilegiada se le ha ocurrido preguntar en él cosas como:
1- ¿Padece de alguna enfermedad contagiosa, desorden físico o mental, o adicción a las drogas?
2- ¿Ha sido arrestado o condenado alguna vez por un delito o crimen que implicaba antentar contra la moral o tráfico de sustancias; o arrestado o condenado por dos o más delitos para las cuales la suma de las penas era de cinco años o más, o ha sido traficante , o está intentando entrar en el país para cometer actividades criminales o inmorales?
3- ¿Está o ha estado alguna vez implicado en espionaje o sabotaje; o en actividades terroristas; o de genocidio, o entre 1933 y 1945 usted estuvo implicado, de alguna manera, en las persecuciones asociadas a la Alemania nazi o a sus aliados?
4- ¿Busca usted trabajo en los Estados Unidos, o ha sido alguna vez expulsado y deportado de los Estados Unidos, o no admitido en los Estados Unidos., u obtenido o intentado obtener fraudulentamente un visado de entrada en los Estados Unidos?
5- ¿Ha detenido, retenido a un niño, o mantenido la custodia de un niño cuya custodia legal pertenecía a un ciudadano norteamericano?
6- ¿Ha ejercido alguna vez su derecho a la inmunidad ante un juicio?

IMPORTANTE: si usted contestó “sí” a cualquiera de lo anterior, por favor, entre en contacto con la embajada americana ANTES de viajar a los Estados Unidos, puesto que su solicitud de entrada podría ser rechazada.
Increíble pero cierto, estos americanos…





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Ahora los nervios de pasar por inmigración, con todo lo que había leído ya me veía retenida en un cuartucho con la poli yanqui registrándome todito. Nos hacen salir por primera clase, juerrr qué diferencia, sillones estupendos, mantas de más calidad, almohadas más grandes… en fin, que se nota la diferencia y el poderío.Recogemos las maletas y a inmigración. Unos 15 minutos en la cola, el de delante tenía problemas para pasar, y yo mirando y calculando que nos iba a tocar un poli con cara pocos amigos. Nos indicó con un dedo que le diésemos el pasaporte, se lo dimos. Nos miró varias veces el careto y la foto y con otro gesto (¿sería mudo el hombre?) nos dijo que pusiéramos el dedo en la máquina (allí dejas tus huellas digitales). Nos indico que mirásemos a una cámara y supongo que nos hicieron la foto y con otro gesto nos indicó que para dentro. Así que salimos pitando antes de que se arrepintiera. Bueno, ahora sí, ahora si que estamos en NY:Salimos y vimos a un señor con un cartel de Viva Tours, nos mandó a un grupillo que ya había pasado y allí estuvimos espera que te espera a una pareja que llegó casi ventitantos minutos más tarde porque a uno de ellos lo habían retenido en inmigración (el pobre decía que pensó en un momento que ese cuarto era lo que iba a ver de NY). Una vez reunidos todos, el bus inició el periplo por los hoteles de la city desembarcando a cada uno en su destino.
Nuestro hotel era el Milford Plaza, su mayor atractivo su inmejorable ubicación cerca de Times Square.Llegamos y nos dan una habitación en la planta 11. Subimos, es normalucha, pero está limpia. Eso sí, un ruido de aparatos de aire acondicionado increible. Bajamos a ver si se podía hacer algo y nos dijeron que esa noche no era posible cambiarnos, pero que a la mañana siguiente sin problemas. De acuerdo, sólo nos quedaba comprarnos unos tapones que nos hicieran la noche más llevadera. Dejamos las maletas y nos dirigimos a Time Square, ufff qué emoción que ya estamos en la encrucijada el mundo. Llegamos y nos quedamos alucinados de tanta luz, tanto color, tanta vida, tanta animación. Mira que lo habíamos leído, pero aquello superaba nuestras expectativas, juerrrr qué pasada. Al momento un camión de bomberos pasando a toda leche con la bocina típica. Más flipados todavía, vídeo rápido como si no fuésemos a ver más veces a los bomberos!!!! Miramos detalladamente los luminosos y una vez que salimos del shock inicial fuimos a un Duane Reade y compramos los tapones (y veo los botes de aspirinas esos de las pelis…), vamos que no dejo de alucinar ni en la tienda. Hechas las compras de nuevo a Time Square… y es que no te cansas de estar allí mirando lo que allí se cuece. Como estamos cansaillos decidimos comer algo en el McDonalds de allí mismo y al Milford a dormir que ya no podemos más.


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DÍA 2 (23 DE AGOSTO DE 2006):
A las siete de la mañana con los ojos como platos por el efecto del jet lag, así que ducha y a la calle que estamos en niuyó y no está la cosa como pa andar perdiendo el tiempo. Nos bajamos al Café Europa que ya en la expedición de la noche anterior lo habíamos localizado. Llegamos, vistazo a las vitrinas y a mi que no se me ocurre salir del cafelito y de la tostada cuando estoy en España se me empieza a antojar unos muffins rellenos de tortilla, bacon y queso, más zumo, más una superensalada de fruta... vamos, que recobramos fuerzas casi pa echar el día.
Volvimos al Milford a eso de que nos cambiaran la habitación. Nos dieron una en el piso 18, un poco más modernita y el ruido… pos casi igual, aunque se oía algo menos. Como extras que no te sueles encontrar en hoteles europeos tenía plancha, tabla de planchar y reproductor de cd. Cambio de maletas, las deshacemos y a patear la city. Salimos del hotel, cogimos la calle 42, pasamos por la Public Library, preciosa con sus leones vigilando quien entra y quien sale; llegamos a la Estación Central… ahhhh qué bonita, allí sacamos las cámaras y a hacer fotos como posesos, y te asaltan los recuerdos de tantas escenas de pelis…


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Nos salimos y nos topamos con el Chrysler en primera plana, uno de mis edificios favoritos, qué precioso que es. Entramos en el hall e hicimos las pertinentes fotos. Una vez fuera nos adentramos en el Subway para ir a Bowling Green y nos hicimos con una Metrocard. La maquinita expendedora muy facilona y encima puedes darle a la opción de español. Pagamos con tarjeta y sin problemas de ningún tipo. Nos costó la de 7 dias 24 $ (que después vimos que al cambio eran 18 €). Fuimos a Batery Park, visitamos al Castell Clinton, saludamos a Miss Liberty desde lejos, andandito para Frances Tavern y paseito por Financial District hasta que nos encontramos con el torito, que por supuesto se llevó el consabido manoseo de cataplines.
Vuelta por Wall Street donde vimos la estampa tantas veces vista en las pelis de los ejecutivos comiendo en los alrededores de la Bolsa las viandas antes compradas en algún deli.


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Vimos la Trinity Church… y llegamos a Century 21. Bien de precio algunas cosas pero todo muy revuelto y caótico, y como no tenía yo ganas de andar echando allí horas buscando alguna ganga me limité a hacerme con unos cuantos pares de calcetines chulos de Calvin Klein tirados de precio y a la calle. Enfrente está la Zona Cero…. Es fuerte estar allí. Recorremos la valla de obras que la rodea y aunque ya el hueco que hay está obrado y no es ni un asomo de lo que debió quedar allí, impresiona muchísimo. Mucha gente trabajando y todavía muchos recuerdos colgados de las vallas de obra. Revives todas las imágenes que todos tenemos impresas en la mente, esas imágenes del horror que todos vimos hace cinco años.
Nos acercamos a St. Paul´s Chapel y allí vimos las insignias de todos los cuerpos que ayudaron durante los atentados (entre ellos uno de la policía de Estepona). De repente miramos la hora y se suponía que era la hora de comer, así que aunque sin mucha hambre fuimos al famoso McDonalds más lujoso del mundo con su pianista tocando en directo. No está mal comerse una ensalada al son de un piano. Fuimos al Winter Garden y después un rato de descanso en el Batery Park City y sus estupendas vistas al Hudson y una vez descansaditos los pies nos acercamos al City Hall Park con el edificio del ayuntamiento al fondo.
Una vez aquí divisamos a lo lejos los arcos del Brookling Bridge….qué emoción madre, con lo que me gusta a mí un puente, y más este… corriendo para el puente como si se fuera a ir.


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Empezamos a andar por él y de nuevo en estado de shock (vamos de emoción fuerte en emoción fuerte, esto no puede ser bueno para corazón). Cruzamos, admiramos las vistas (ni me creo que esté allí). Miro a la derecha y zas!!! vistas del Pier 17!!! hago fotos y fotos, a veces me cruzo al lado de los ciclistas que se acuerdan de mi family cuando pasan por mi lado. Mi santo forofo bético saca su supercamiseta algo despintailla por mí en una colada no demasiado airosa) se la pone y se hace su pedazo foto bética en el Brooklyn Bridge. Recorremos el puente entero y nos pasa que no acertamos a salirnos por la salida más cercana. Y venga a andar y a andar y a andar y los pies diciendo “please please stop”, pero nada, que no había forma de salirse del puente y así llegamos a Borough Hall, edificio que está lejísimos. Allí pillamos un metro a Fulton. Nos encontramos un Strandbooks y mi santo entró a buscar alguna reliquia. Yo me hice con un libro sobre puentes (me encantan). De allí exhaustos llegamos a South Street Seaport y cayó una pinta de cerveza que nos vino estupendísimamente para recuperarnos. Después al Pier 17, a buscar las famosas hamacas, cuando las vislumbré a lo lejos, allá que fuimos corriendo a pillar dos. Vaya vistas más extraordinarias, y encima estaba anocheciendo, no se podía pedir más, qué momento, qué felicidad !!!.


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Después de descansar y de salir del ensimismamiento que nos habían producido las vistas nos dimos un garbeo por el centro comercial y compritas en Victoria Secret´s. Metro a Time Square (lote de andar de nuevo por el subway); cena en el Villa Pizza (cerca del hotel) y a dormir que estamos muertos de cansancio y por supuesto emocionados.
Siguiente capítulo: 3º Y 4º días en la Big Apple