22 noviembre 2008

NY-2006. Contrastes, Chinatown, Soho, Greenwich Village, The Cloisters, MET


Hoy tocaba la excursión de Contrastes que habíamos contratado en la agencia junto con el vuelo y el hotel. Nos recogieron en el Milford a las ocho menos diez de la mañana (to el mundo con su cafelito esperando al bus, pero a mi me dio por ir a llamar a Spain y no me dio tiempo a tomarme nada, así que buena parte de la excursión con ruidos de tripa). Empezamos pasando por Queens, por Astoria -creo-, por la zona más cutrosilla del distrito. No es que sean cutres del todo, pero en fin, zona llena de lavanderías y nada que ver con la zona residencial de lujo que yo esperaba ver. De ahí al Bronx ¿qué contaros? Pues los grafittis, las zapatillas colgando de los cables, los colegios enrejados hasta arriba y el estadio de los yankis. CANON-NY 203FLICKR2 
Por la famosa comisaría pasamos, pero no paramos ni nada (la guía tenía prisa y como todos los guías le echaba la culpa a la que iba detrás de ella que le iba pisando los talones, ya ya ya … en fin). Después nos dirigimos de nuevo a Queens y ahora sí que vimos las casas residenciales que yo esperaba ver, juer qué chozas tiene el personal, y todos tan patriotas con sus banderitas americanas. Camino de la Bahía de Flushing pasamos por la sede del New York Times. Llegamos a Flushing Meadow, sede de dos Expos universales no me acuerdo de qué años y vimos la Uniesfera y las torres que derribaron en Men In Black. Tras las inevitables y consabidas fotos, camino a Jackson Heights con su tren elevado, sus tiendas con anuncios en castellano y escaparates de lo más variopinto, sus restaurantes griegos, indios y cómo no… con el Cositas Ricas. Mi santo que es el goloso number one, se puso de canolis y otros pasteles moraito. Tras reponer fuerzas a base de café y pastelitos de tamaño enorme salimos camino de Brooklyn a ver el Barrio Judío, todos con sus vestimentas recatadas y los hombres con esos rizos que le cuelgan por las orejas, en fin, sin comentarios. El camino hacia Brooklyn nos ofreció panorámicas estupendas como las que veis abajo (al menos a nosotros nos encantaron). La excursión finalizó en Chinatown. Recorrimos el barrio y no nos pareció nada del otro jueves, aunque sí es llamativo el mogollón de letreros con caracteres chinos y algunas mercancías que se ven en las tiendas de  alimentación.
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Pasamos a Litte Italy, zona de restaurantes así como demasiado turística y al doblar una esquina.... el Soho.
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Es alucinante cómo sólo doblando una esquina cambias totalmente de ambiente, increíble, parece que la excursión de "contrastes" sigue. Después de tanto recorrido ya teníamos un agujerillo en el estómago, asi que paramos en Olive´s, que habíamos leído en la guía del Trotamundos que había deliciosos sandwiches, ensaladas y cookies. Delante hay un banco donde nos sentamos para degustar nuestro bocata, que por cierto estaba rico rico, totalmente recomendable (120 Prince Street). Una vez repuesto el carburante pusimos rumbo a la tienda camper (más caros que en España), a Armani Exchange y alguna tienda más. Pillamos un metro y al hotel a dormir siestecilla que estamos exhaustos. Salimos y llueve, pero lo mejor de todo es que desde que hemos llegado no hace nada de calor, al menos calor sofocante y yo eso lo agradezco muchísimo. Nos fuimos al Greenwich Village, nos pateamos ya de noche sus calles, vimos el bloque de pisos de la serie Friends, de la cual somos fieles seguidores, nos tomamos unas cervezas en un bar muy chulo en las inmediaciones de Washington Square y pal hotel que mañana viene otro día. Es un barrio chulo para vivir en NY. Ah, y al pasar por el Gray Papaya nos zampamos unos perritos calientes con el zumo de rigor (no hay testimonio gráfico porque estábamos ya hartossss de tantísima foto, pero estaban güenos los perritos -y tiraos de precio-). CANON-NY 258FLICKR2 
 De camino al hotel entramos en una tienda de vinos y licores, nos hicimos con una botellita de Jack Daniels y a tomarnos unas copitas en el hotel, porque el cuerpo no nos da para más (será la edad!!!). El Milford es un hotel normalillo, pero tiene el detalle de tener una máquina de hielo en el pasillo y una cubitera en la habitación. Igual es costumbre en todos los hoteles americanos, pero es la primera vez que vemos eso, así que nos vino my bien para los Jacks Daniels de antes de dormir. Ni que decir tiene que seguimos alucinando en cada barrio, en cada rincón, cada vez que vemos el humo de las alcantarillas, los bomberos y sobre todo la vida de la city. 
DÍA 4 
El cuarto día en NY se presentaba lluvioso y sin demasiado calor. Ante esta perspectiva, decidimos irnos de museos (que pa eso una servidora es del gremio museístico y NY tiene mucho que enseñarme), primero a ver The Cloisters y más tarde al MET. Tras el reponedor, diario y abundante desayuno en el café Europa, pillamos el Metro línea A dirección Uptown hasta la calle 190. Sales del metro y llegas a un ascensor en el que subes y sales allí mismo. Se cruza un parquecito muy bonito y ya se llega al edificio. A nosotros nos llovió, pero no podemos decir que desluciera el paseo porque le daba cierto encanto al lugar. Los Cloisters fueron fundados en 1938 y tiene unos cuantos claustros medievales; también se pueden ver esculturas, pinturas, tapices, vidrieras, etc., eso de ver arte románico y gótico catalán y del sur de Francia es una de esas pasadas que ofrece la city. Mientras visitábamos los distintos claustros venidos del viejo Mundo empezó a llover con fuerza y aquello parecía el diluvio universal. Al salir tuvimos que sortear algunos charcos de tamaño considerable, pero lo dicho, eso de estar en un claustro románico cayendo una tromba de agua en la city tiene su cosilla. Después salimos y pillamos allí mismo el bus M4 hasta Pennsylvania Station para llegar a la puerta del MET. El recorrido del bus es largo, pero curioso, atraviesas Harlem y pasas por toda la Quinta Avenida. Yo con los ojos como platos para ver el Guggenhein (uno de mis edificios favoritos), y ainsssss menudo chasco. Cuando empiezo a calcular que está por aparecer yo atenta como si me fuera la vida en ver aunque sea de pasada el citado edificio, y empiezo a vislumbrar un sistema de andamiaje circular cubierto de una red mu bien puesto) zas!!! gran chasco… están restaurando el edificio por fuera, así que lo único que he visto es eso, un andamio muy estupendo rodeando al edificio, juer juer juer, con las ganas que tenía yo de echarle el ojo. Pos nada, mi gozo en un pozo, y hay que ver el poder de la mente humana cómo es, que me planteé incluso, que en el transcurso de mi estancia neoyorquina retirarían el andamio y allí estaría con todo su esplendor para que yo lo viera. En fin, triste y cabizbaja sigo en el bus hasta el MET, y una vez llegados aquí se me pasa el disgusto, que el MET es el MET. CANON-NY 308FLICKR 
Entramos con la entrada que previamente habíamos pagado en The Cloisters. La colección egipcia y griega es muy buena. La romana estaba cerrada porque la abren en 2007 totalmente reformada y con nuevos fondos expuestos. De arte mesopotámico tienen menos que otras colecciones europeas, pero no se quedan cortos. Tienen una buena colección de pintura de todas las épocas. Almorzamos en el museo echando de menos un forro polar, ¡cómo se pasan los neoyorkinos con el aire acondicionado. Estuvimos en el museo hasta las siete, hora a la que nos largaron. Cogimos un metro al hotel y allí descansamos un ratillo y una vez repuestos pillamos el metro para ir a ver el Flatiron de noche. En un alarde de acarajotamiento total en vez de montarnos en el metro local nos montamos en el Express y claro, no paró donde queríamos y salimos a una zona con un ambiente regular, así que nos fuimos a pata hasta el Greenwich Village y allí tomamos cervecitas, paseamos por sus calles y acabamos la noche en un bar muy ambientado tomando Cosmopolitans. Washington Square de noche está muy bonito.
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El maromo de la puerta del bar de copas me preguntó si era mayor de edad. Mi ego me decía que qué bien me conservo!!, pero evidentemente simplemente es obligación del hombre preguntarlo (pero da igual, sigo pensando que me vio con cara de veinteañera, jeje). Al hotel que es tardísimo, más en el próximo capítulo. 
Siguiente capítulo: 5º, 6º y 7º día en la Big Apple

10 noviembre 2008

La Gran Manzana -Agosto de 2006-



NY NY
DIA 1 (22 de agosto de 2006): En 2006 cumplí uno de mis sueños, ir a NY. Lo habíamos intentado el año antes y acabamos en Moscú (paradojas de la vida), pero de este año no pasaba y el 22 de agosto salimos en un vuelo de Iberia a las 14:15 horas desde Jerez dirección Madrid. Tardó una horilla escasa en llegar a Barajas, pero mientras te bajas (hay que ver lo que se tarda en bajar de los aviones) y tal, nos quedaba el tiempo justito, sobre todo si tenemos en cuenta que en esa época ni pajolera idea de cómo era la flamante T4. El vuelo para el JFK salía a las 17:00 horas. A lo lejos vimos unos indicadores que decían que se tarda en ir a la V74 ventitantos minutos, UPS, a correr, vaya a ser que nos quedemos en tierra. Total, seguimos los indicadores hasta que acabamos esperando un tren que yo ni sabía que había que coger. Lo pillamos y en 15 minutillos escasos estábamos en la puerta para embarcar. El control de seguridad algo exagerado, pues unos días antes habían descubierto el asunto de que querían atentar con líquidos explosivos en los aviones y tras confiscarme la guardia civil un bote de 60 ml. De solución salina estábamos listos para embarcar. Era mi primer vuelo transoceánico, que guay!!!.
El vuelo sale con casi ¾ de hora de retraso y echamos las ocho horitas de rigor entreteniéndonos con copas de White Label, que ya sabía yo que eran de gratis, porque los joíos de Iberia te indican que el bar está abierto, pero no de dicen ni mú de la gratuidad de las copas, así que ya sabéis, en Iberia las copas son gratis en los vuelos largos. El avión bastante estrecho para un vuelo de esas horas, pero es lo que hay, no quiero pensar como lo pasa el personal corpulento.Tras un almuerzo, una merienda, copas, tres pelis y el rellenado del formulario verde llegamos a NY.
El formulario verde
El formulario verde es un documento del Departamento de Inmigración de los USA que es obligatorio rellenar. A alguna mente privilegiada se le ha ocurrido preguntar en él cosas como:
1- ¿Padece de alguna enfermedad contagiosa, desorden físico o mental, o adicción a las drogas?
2- ¿Ha sido arrestado o condenado alguna vez por un delito o crimen que implicaba antentar contra la moral o tráfico de sustancias; o arrestado o condenado por dos o más delitos para las cuales la suma de las penas era de cinco años o más, o ha sido traficante , o está intentando entrar en el país para cometer actividades criminales o inmorales?
3- ¿Está o ha estado alguna vez implicado en espionaje o sabotaje; o en actividades terroristas; o de genocidio, o entre 1933 y 1945 usted estuvo implicado, de alguna manera, en las persecuciones asociadas a la Alemania nazi o a sus aliados?
4- ¿Busca usted trabajo en los Estados Unidos, o ha sido alguna vez expulsado y deportado de los Estados Unidos, o no admitido en los Estados Unidos., u obtenido o intentado obtener fraudulentamente un visado de entrada en los Estados Unidos?
5- ¿Ha detenido, retenido a un niño, o mantenido la custodia de un niño cuya custodia legal pertenecía a un ciudadano norteamericano?
6- ¿Ha ejercido alguna vez su derecho a la inmunidad ante un juicio?

IMPORTANTE: si usted contestó “sí” a cualquiera de lo anterior, por favor, entre en contacto con la embajada americana ANTES de viajar a los Estados Unidos, puesto que su solicitud de entrada podría ser rechazada.
Increíble pero cierto, estos americanos…





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Ahora los nervios de pasar por inmigración, con todo lo que había leído ya me veía retenida en un cuartucho con la poli yanqui registrándome todito. Nos hacen salir por primera clase, juerrr qué diferencia, sillones estupendos, mantas de más calidad, almohadas más grandes… en fin, que se nota la diferencia y el poderío.Recogemos las maletas y a inmigración. Unos 15 minutos en la cola, el de delante tenía problemas para pasar, y yo mirando y calculando que nos iba a tocar un poli con cara pocos amigos. Nos indicó con un dedo que le diésemos el pasaporte, se lo dimos. Nos miró varias veces el careto y la foto y con otro gesto (¿sería mudo el hombre?) nos dijo que pusiéramos el dedo en la máquina (allí dejas tus huellas digitales). Nos indico que mirásemos a una cámara y supongo que nos hicieron la foto y con otro gesto nos indicó que para dentro. Así que salimos pitando antes de que se arrepintiera. Bueno, ahora sí, ahora si que estamos en NY:Salimos y vimos a un señor con un cartel de Viva Tours, nos mandó a un grupillo que ya había pasado y allí estuvimos espera que te espera a una pareja que llegó casi ventitantos minutos más tarde porque a uno de ellos lo habían retenido en inmigración (el pobre decía que pensó en un momento que ese cuarto era lo que iba a ver de NY). Una vez reunidos todos, el bus inició el periplo por los hoteles de la city desembarcando a cada uno en su destino.
Nuestro hotel era el Milford Plaza, su mayor atractivo su inmejorable ubicación cerca de Times Square.Llegamos y nos dan una habitación en la planta 11. Subimos, es normalucha, pero está limpia. Eso sí, un ruido de aparatos de aire acondicionado increible. Bajamos a ver si se podía hacer algo y nos dijeron que esa noche no era posible cambiarnos, pero que a la mañana siguiente sin problemas. De acuerdo, sólo nos quedaba comprarnos unos tapones que nos hicieran la noche más llevadera. Dejamos las maletas y nos dirigimos a Time Square, ufff qué emoción que ya estamos en la encrucijada el mundo. Llegamos y nos quedamos alucinados de tanta luz, tanto color, tanta vida, tanta animación. Mira que lo habíamos leído, pero aquello superaba nuestras expectativas, juerrrr qué pasada. Al momento un camión de bomberos pasando a toda leche con la bocina típica. Más flipados todavía, vídeo rápido como si no fuésemos a ver más veces a los bomberos!!!! Miramos detalladamente los luminosos y una vez que salimos del shock inicial fuimos a un Duane Reade y compramos los tapones (y veo los botes de aspirinas esos de las pelis…), vamos que no dejo de alucinar ni en la tienda. Hechas las compras de nuevo a Time Square… y es que no te cansas de estar allí mirando lo que allí se cuece. Como estamos cansaillos decidimos comer algo en el McDonalds de allí mismo y al Milford a dormir que ya no podemos más.


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DÍA 2 (23 DE AGOSTO DE 2006):
A las siete de la mañana con los ojos como platos por el efecto del jet lag, así que ducha y a la calle que estamos en niuyó y no está la cosa como pa andar perdiendo el tiempo. Nos bajamos al Café Europa que ya en la expedición de la noche anterior lo habíamos localizado. Llegamos, vistazo a las vitrinas y a mi que no se me ocurre salir del cafelito y de la tostada cuando estoy en España se me empieza a antojar unos muffins rellenos de tortilla, bacon y queso, más zumo, más una superensalada de fruta... vamos, que recobramos fuerzas casi pa echar el día.
Volvimos al Milford a eso de que nos cambiaran la habitación. Nos dieron una en el piso 18, un poco más modernita y el ruido… pos casi igual, aunque se oía algo menos. Como extras que no te sueles encontrar en hoteles europeos tenía plancha, tabla de planchar y reproductor de cd. Cambio de maletas, las deshacemos y a patear la city. Salimos del hotel, cogimos la calle 42, pasamos por la Public Library, preciosa con sus leones vigilando quien entra y quien sale; llegamos a la Estación Central… ahhhh qué bonita, allí sacamos las cámaras y a hacer fotos como posesos, y te asaltan los recuerdos de tantas escenas de pelis…


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Nos salimos y nos topamos con el Chrysler en primera plana, uno de mis edificios favoritos, qué precioso que es. Entramos en el hall e hicimos las pertinentes fotos. Una vez fuera nos adentramos en el Subway para ir a Bowling Green y nos hicimos con una Metrocard. La maquinita expendedora muy facilona y encima puedes darle a la opción de español. Pagamos con tarjeta y sin problemas de ningún tipo. Nos costó la de 7 dias 24 $ (que después vimos que al cambio eran 18 €). Fuimos a Batery Park, visitamos al Castell Clinton, saludamos a Miss Liberty desde lejos, andandito para Frances Tavern y paseito por Financial District hasta que nos encontramos con el torito, que por supuesto se llevó el consabido manoseo de cataplines.
Vuelta por Wall Street donde vimos la estampa tantas veces vista en las pelis de los ejecutivos comiendo en los alrededores de la Bolsa las viandas antes compradas en algún deli.


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Vimos la Trinity Church… y llegamos a Century 21. Bien de precio algunas cosas pero todo muy revuelto y caótico, y como no tenía yo ganas de andar echando allí horas buscando alguna ganga me limité a hacerme con unos cuantos pares de calcetines chulos de Calvin Klein tirados de precio y a la calle. Enfrente está la Zona Cero…. Es fuerte estar allí. Recorremos la valla de obras que la rodea y aunque ya el hueco que hay está obrado y no es ni un asomo de lo que debió quedar allí, impresiona muchísimo. Mucha gente trabajando y todavía muchos recuerdos colgados de las vallas de obra. Revives todas las imágenes que todos tenemos impresas en la mente, esas imágenes del horror que todos vimos hace cinco años.
Nos acercamos a St. Paul´s Chapel y allí vimos las insignias de todos los cuerpos que ayudaron durante los atentados (entre ellos uno de la policía de Estepona). De repente miramos la hora y se suponía que era la hora de comer, así que aunque sin mucha hambre fuimos al famoso McDonalds más lujoso del mundo con su pianista tocando en directo. No está mal comerse una ensalada al son de un piano. Fuimos al Winter Garden y después un rato de descanso en el Batery Park City y sus estupendas vistas al Hudson y una vez descansaditos los pies nos acercamos al City Hall Park con el edificio del ayuntamiento al fondo.
Una vez aquí divisamos a lo lejos los arcos del Brookling Bridge….qué emoción madre, con lo que me gusta a mí un puente, y más este… corriendo para el puente como si se fuera a ir.


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Empezamos a andar por él y de nuevo en estado de shock (vamos de emoción fuerte en emoción fuerte, esto no puede ser bueno para corazón). Cruzamos, admiramos las vistas (ni me creo que esté allí). Miro a la derecha y zas!!! vistas del Pier 17!!! hago fotos y fotos, a veces me cruzo al lado de los ciclistas que se acuerdan de mi family cuando pasan por mi lado. Mi santo forofo bético saca su supercamiseta algo despintailla por mí en una colada no demasiado airosa) se la pone y se hace su pedazo foto bética en el Brooklyn Bridge. Recorremos el puente entero y nos pasa que no acertamos a salirnos por la salida más cercana. Y venga a andar y a andar y a andar y los pies diciendo “please please stop”, pero nada, que no había forma de salirse del puente y así llegamos a Borough Hall, edificio que está lejísimos. Allí pillamos un metro a Fulton. Nos encontramos un Strandbooks y mi santo entró a buscar alguna reliquia. Yo me hice con un libro sobre puentes (me encantan). De allí exhaustos llegamos a South Street Seaport y cayó una pinta de cerveza que nos vino estupendísimamente para recuperarnos. Después al Pier 17, a buscar las famosas hamacas, cuando las vislumbré a lo lejos, allá que fuimos corriendo a pillar dos. Vaya vistas más extraordinarias, y encima estaba anocheciendo, no se podía pedir más, qué momento, qué felicidad !!!.


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Después de descansar y de salir del ensimismamiento que nos habían producido las vistas nos dimos un garbeo por el centro comercial y compritas en Victoria Secret´s. Metro a Time Square (lote de andar de nuevo por el subway); cena en el Villa Pizza (cerca del hotel) y a dormir que estamos muertos de cansancio y por supuesto emocionados.
Siguiente capítulo: 3º Y 4º días en la Big Apple

19 septiembre 2008

Argentina de Norte a Sur -agosto de 2007-

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CIRCUNSTANCIAS DEL VIAJE
Antes de empezar a colgar los capítulos de mi viaje a Argentina en agosto de 2007, voy a relatar las circunstancias por las que fui a tan lejano pais. Siempre habíamos querido ir, pero metíamos el lápiz y uff, salía carillo. Una mañana del mes de abril de 2007 me suena el teléfono y una persona que se identifica cono del personal de M80 radio me pregunta si participé en un concurso donde se sorteaba un viaje (no me dijo el destino) de la cadena de rado. Le dije que si, que había mandado varios emails para varios destinos, y fue entonces cuando me dijo que mi email había sido el ganador por sorteo de un viaje a Argentina!!!! (el concurso era algo tan facilito como enviar una respuesta por email a una dirección contestando el nombre del Glaciar argentino que aun avanzaba o algo asi. Respuesta: Perito Moreno. Mi santo lo había mandado y me reenvió a mi para que yo lo madara también).Yo evidentemente no daba crédito a lo que estaba escuchando. El señor que me llamó me dijo que si tenía internet a mano, que mirara en la web de la radio para que asi me lo creyese!!!Recordé que había mandado varios con diferentes destinos: NY, Florencia, Marruecos… Obviamente Argentina era el sitio que más me emocionaba, pues vivo al lado de Marruecos y bajo cada vez que quiero, a NY había ido el año anterior y Florencia también la conozco, pero Argentina era un sueño por cumplir.Me lo empiezo ya a creer. Me llama al rato la persona de la agencia de viajes que patrocinaba el concurso Transfronteras y a partir de ahi ya estuvimos en contacto via email. el viaje eran 11 dias con estancia en Buenos Aires, Iguazú y Calafate. 11 dias en total. Nosotros hablamos con ellos para ampliar el viaje y pagar nosotros la diferencia. No hubo problemas. Contratamos más dias en Buenos Aires, la estancia en Puerto Madryn y en Ushuaia, que no estaba incluido en el premio.
El premio incluía vuelo desde Madrid, vuelos internos y estancias en hoteles en régimen de alojamiento y desayuno, una pasada!!!!
Tuve muchísima suerte, y sin duda fue un viaje que nunca olvidaré.
El planning definitivo quedó así, un total de 11 vuelos!!! Y 16 días de viaje.
Jerez-Madrid
Madrid-BA
BA-Iguazú
Iguazú-BA
BA-Trelew
Trelew-Ushuaia
Ushuaia-Calafate
Calafate-BA
BA-Madrid
Madrid-Jerez

BUENOS AIRES
Salimos para Buenos Aires desde Madrid en el vuelo de las 22:05 horas con Aerolíneas Argentinas. Un Boeing 747-400 en el que teníamos preasignados los asientos 49H y 49 K, en una fila de tres, con lo que se suponía que una persona iría en medio de los dos, cada vez que veíamos venir a alguien decíamos éste va a ser, pero no… tuvimos mucha suerte, no vino nadie, así que tres asientos pa nosotros, mejor dicho, dos pa mi y uno pa mi chico. Empiezan las explicaciones en vídeo de las medidas de seguridad y en medio del bla bla bla se va la imagen y allí nos tienen media hora esperando; finalmente salimos con ese retraso a las 22:35 (no nos podemos quejar mucho).El vuelo bien, mucho dormir, con una cena donde te daban a elegir pollo o pasta y otra comida más semejante a un desayuno donde ya pudimos catar el dulce de leche Tras doce horas de vuelo llegamos a las cinco de la mañana hora local (aquí en España eran las 10:00 de la mañana). Sale la primera maleta, la otra todavía tardó un buen rato; nos llevan al hotel, al que llegamos a las siete de la mañana. Este viaje como era asín de gratis y ya preparado, pos ni nos hemos tenido que buscar la vida para llegar a los hoteles, en cada uno de los aeropuertos por los que hemos pasado había un señor con un cartel con el nombre de mi santo siempre (amos a ver ¿no me ha tocado el viaje a mi???? Pos nada, el nombre del marido delante) El hotel de Buenos Aires era el Kempinski Park Central al ladito del Obelisco situado en medio de la Avenida 9 de Julio. No nos dan habitación porque es muy temprano, (con las ganas que tenía yo de una ducha), así que decidimos desayunar en el mismo hotel (segundo desayuno del viaje) y avisar para hacer una panorámica que entraba en el viaje. Nos dicen que a las nueve nos recogen y así fue, más o menos; en realidad llegaron a las 9:25 y como esperábamos en una esquina, con bastante frío y humedad; vaya comienzo climatológicamente hablando.
OBELISCO

Nos montan en un minibús, y recorremos más hoteles donde se va montando más personal. Se presenta el guía y a la vez nos presenta al “camarógrafo” que nos va a acompañar toda la panorámica grabándonos en cada bajada… y después te venden el DBD (los argentinos no le dicen a la V uve, sino B corta, entonces el señor decía que nos venía el DBD con documentales de los sitios que íbamos a visitar más la grabación de la mañana por el módico precio de 20 €. Estos argentinos se buscan la vida como pueden. Al entrar en el bus te dan una pegatina que en nuestro caso era un círculo amarillo para que te lo pegues, así el camarógrafo sabe a quién tiene que grabar. Cuando bajamos en la primera parada ya vimos a unos con una pegatina en la solapa que era un cuadrado rojo, otros con un triángulo verde, etc., vamos que estábamos tos controlaos. Picamos por primera vez y compramos el “DBD”.En fin, tonterías aparte, la primera parada era la Plaza de Mayo, grande, bonita con uno de los laterales ocupado por la Casa Rosada, enfrente el Cabildo, un edificio colonial, y más edificios nobles, como la Catedral. En medio de la plaza una rotonda marcada en el suelo con dibujos hechos con los baldosines representando los pañuelos de las madres de mayo, que se siguen reuniendo cada jueves allí.
CASAROSADA
IMG_4601A la hora señalada estábamos todos en el bus para partir a la segunda parada, todos menos unos brasileños mu educados ellos y mu respetuosos con el resto del personal que llegaron media hora más tarde de lo señalado por el guía. Consecuencia: el resto de las paradas a to carajo saltándonos la bajada del Barrio de San Telmo.

Segunda parada Barrio de la Boca, un barrio ubicado en la ribera del río donde lse asentaron a mediados del XIX los inmigrantes italianos y españoles que llegaron al lugar. Se constuyeron casas de chapa y las pintaron con colores vivos (de la pintura que les sobraban a los barcos o que que cogían “prestada”, de ahí el colorido). Y como correspondía al lugar, nos dieron bien la chapa queriéndonos vender de todo. Ahora, el barrio muy bonito al menos en su parte turística, porque al lado había unas casas más auténticas con menos pintura y más gente viviendo miserablemente; así es el turismo, qué se le va a hacer.
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YO-BOCA
INCISO: en Argentina me he dado cuenta del exagerado uso que hacemos del verbo “coger”, que como todos sabéis tiene en Argentina un significado muy distinto al que le damos en España. Por mucho que nos esforzábamos en no usar el verbo en cuestión, nada, no conseguimos hasta los últimos días el uso del “tomar” y “agarrar”, y para colmo de males también resulta que abusamos del “recoger”, que ya os podéis imaginar que significa. Y cuando le preguntas al guía que cómo cogen a las ovejas para esquilarlas… pues imaginad.De todas formas hemos pillado una expresión que si bien para ellos significa una cosa para nosotros es otra, y en una comida de varios comensales entre los cuales estábamos mi santo y yo, oímos lo siguiente cuando se estaba sentando el personal “¿te corres?” haciendo alusión a que se pasara a la silla de al lado, pero mi santo y yo nos miramos pensando ¿ein? Y la otra respondió: “sí, me corro enseguida”, pasándose a la silla de al lado, así que ya sabéis si un argentino os reprocha el uso y abuso del verbo coger le largáis lo del verbo correr-se, jejejeje. A lo que iba, Boca, un barrio de colores vivos y alegres con un montón de tenderetes, exposiciones, bandas de música callejeras, en fin, mucho bullicio y animación. Nos gustó muchísimo.

Tercera parada la Bombonera, el campo del fútbol del Boca Juniors, cutrillo por fuera con los colores amarillo y azul (igual que er Cadi, jeje). Tiendas que venden camisetas y demás merchandising relacionado con el equipo, y por supuesto imágenes del pelusa por todos lados; me contaron como miles de argentinos lloran semanalmente las derrotas del Boca o celebran por todo lo alto cuando ganan, muy apasionados ellos.
MARADONA
Después de esta parada, paseo rápido por Puerto Madero, zona rehabilitada hace relativamente poco y muy de moda con restaurantes que nada tienen que envidiar a los más chic de la city. Este barrio se caracteriza por la hilera de multitud de edificios de ladrillos rojos allí llamados “docks” y que eran antiguos almacenes del puerto ahora convertidos en superlujosos lofs, oficinas y restaurantes. Vimos desde lejos el puente móvil de Calatrava “Puente de la Mujer Argentina”, la Floralis genérica, una flor metálica que se abre por la mañana y cierra por la noche de no recuerdo que escultor, y paseo rápido por Recoleta sin bajarnos del bus.Vuelta al hotel y ya nos dan habitación, muy amplia y cómoda y baño con hidromasaje
Salimos a comer y de pura chamba dimos con el Restaurante Pippo, que después leímos en la guía que era un clásico argentino. Comimos queso provoleta más dos bifes chorizo, más ensalada, más un plato de patatas fritas, más dos cervezas: 71,25 pesos, useasé 20 euros los dos con propina incluida. La carne estaba de escándalo (escándalo es un escándalo), pero en realidad su especialidad es la pasta. Restaurante Pippo, C/ Paraná 356 CP 1017 B. Aires.
Después nos fuimos de compras, nos hacían falta unos zapatos o botas de trekking para el resto del viaje. Nos acercamos al Outlet Scandinavia, pero sólo cayeron guantes de polar.
Después a la calle Florida, la calle más comercial de la ciudad, muy animada y llena de gente. Allí nos pertrechamos del calzado que luego utilizaríamos en la Patagonia, día tras día y tras día. Ya después quedamos con la familia de mi santo y poco más, estábamos muertos. Ni salimos a cenar ni ná.
Al día siguiente diluviaba literalmente, así que nos fuimos, primero al Teatro Colón, pero estaba cerrado por reformas para su centenario, y luego a las Galerías Pacífico; mientras hacíamos hora para ir a comer con la familia argentina de mi santo a la que conocimos allí, unas compritas y una consulta a la web, que allí es bien barato (3 pesos la hora, e incluso en otros sitios sólo 2, vamos ni un euro).
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No sé el nombre de donde nos llevaron almorzar, pero comimos un riquísimo asado donde había vacío de ternera, chinchulines (tripa), mollejas, cerdo, costillares, chorizo, verduras, etc., y de postre, cómo no, panqueques con dulce de leche (exquisitos). La sobremesa pasó en el Café Tortoni, café literario de 1858, donde se reunían pintores, músicos, escritores, etc., buen ambiente y precioso local (había una foto del Juancar tomando café allí). Café Tortoni, Avda. de Mayo 825

La tertulia se alargó, los argentinos son estupendos conversadores, en este caso extremadamente agradables y cariñosos y la verdad conocer a familia por primera vez da mucho que hablar, así que al terminar como seguía lloviendo, tour en coche por la ciudad, vimos el Congreso y al hotel a rehacer las maletas que mañana volamos a Iguazú, y una de las maletas la íbamos a dejar en el hotel con la ropa que no nos íbamos a poner; primera “rehacción” o “rehacimiento” maletil de las muchas que vendrían después, pero de esa tarea me libro yo, pues recae en mi marido, auténtico aficionado al tetris que aplica también a eso de hacer maletas y mete en una maletita lo que yo metería en dos. Fin de la primera estancia en Buenos Aires.

IGUAZÚ 27/28 y 29 de Agosto
La mañana del 27 nos recogían a las 8:00 para llevarnos al Aeroparque Jorge Newberry, aeropuerto muy cerca del centro de Buenos Aires en el que operan los vuelos interiores, mientras que los internacionales en el Internacional de Ezeiza, al que llegamos hace dos días. Una cosa curiosa de este país es que, como tantos otros servicios, los aeropuertos son privados (por obra y gracia de Menem) y cada vez que sales tienes que pagar tasas. Las de los vuelos interiores no son elevadas, pero para volver a Spain en Ezeiza nos cascaron 18 eurazos, no pesitos, euros, a cada uno. En fin, que sepáis que si vais tenéis que incluir en los gastos las tasas de cada vuelo aparte del billete de avión.Tras un desayuno abundante y copioso pusimos rumbo al aeroparque y al avión salió bastante puntual. A la llegada nos esperaban y nos dejaron en el Hotel Esturión Av. 3 Fronteras 650 - Puerto Iguazú, Misiones
Lo dicho, llegamos, nos instalamos y nos dicen que en media hora pasan a recogernos para ir a Brasil a ver las cataratas desde ese lado. Así que en el bar del hotel, que es ese de la foto rápidamente nos pedimos un tentempié ligerito (aunque al final no resultó tanto porque la hamburguesa era un peaso hamburguesa, buenísima además, no como las del MacDonald, y no me refiero sólo a las que ponen, sino a las que se ven en las fotos que son más apetitosas y grandes) y cuando estábamos engullendo el último bocado aparece un guía por el hotel gritando nuestro nombre. Salimos corriendo y al bus. Recogemos a más gente por el camino y pillamos la carretera que cruza a Brasil. Pasamos por la frontera y nos sellaron el pasaporte. El primer tramo de carretera fue normal, pero ya el segundo transcurrió por la selva dentro del parque. Visita rápida al centro de recepción y a las pasarelas. 
El Parque Nacional de Iguazú en Brasil fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986
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La vista desde el lado brasileño es diferente a la del lado argentino que vimos al día siguiente. La brasileña es una panorámica de los 3 kilómetros de cataratas. 
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Las ves desde más lejos y te haces una idea de la dimensión del conjunto. Desde que llegas empiezas a verlas y andas y andas y hay por todas partes y en la zona final hay todo un espectáculo visual, acústico y acuático. Visual por el spray (que le llaman ellos al agua que está en el ambiente que rebota de la fuerza con la que cae el agua), por las cataratas en sí y por los arco iris que se forman. Acústico por el estruendo resultante de la caída del agua. Y acuático… creo que sobran las palabras… el spray te pone perdido. De verdad que no es que no quiera contar más, es que es sencillamente alucinante y os aseguro que las fotos no hacen justicia a lo que allí sientes y ves.
Al final de la visita tomas un elevador que te deja en el lugar de partida. IMG_4748
Ah, una cosa muy curiosa es la fauna, hay animales que yo desconocía por completo como los coatíes que son una especie de mapaches con careto de oso hormiguero que están domesticados y acuden al mínimo ruido de bolsa de patatas, papel de aluminio, etc., vamos que acuden a eso de buscarse la vida. Al principio te hacen gracia pero acaban siendo algo pesaditos
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Cuando terminamos la visita, vuelta al hotel y al pueblo. El pueblo, Puerto Iguazú, no sé ni cómo explicarlo, tiene algunas calles sin asfaltar, y parece más propio de otros países latinoamericanos que de Argentina, pero tiene su encanto. Cenamos en el Quincho del Tío Querido, cenamos surubí (pescado de la zona) a la parrilla y de postre, cómo no, panqueques con dulce de leche (los lectores de Mafalda sabrán que es su postre favorito, y el nuestro también) y una Quilmes de un litro (en Argentina no se andan con tonterías y si los dos pedíamos birras te ofrecían eso de una litrona pa los dos, a un precio muy económico como corresponde), todo eso al módico precio de 16,50 €.
Un cubata en el bar del hotel que era así muy chulo y a la cama que mañana nos tocan las cataratas argentinas.
Al día siguiente nos dijeron que nos recogían a las 7:40, nos levantamos tempranito y a desayunar. Un estupendo buffet con bandejas repletas de mango, papaya, piña, etc. Tras reponer fueras salimos a recoger a otra gente y pusimos rumbo a las cataratas.La carretera cuando empieza la selva muy chula. Llegas al parque y allí pillas o agarras o tomas (no coges, a estas alturas ya teníamos cuidado) un tren ecológico que te lleva a través de la selva hasta la zona de las pasarelas. La selva es de vegetación densa, de esas en la que no puedes avanzar a no ser que vayas machete en mano, y creo que ni así. Hay tucanes, y creo que vi uno, porque es difícil verlos, no les gustamos los humanos. Sí se ven otros pájaros, pero tucanes más bien pocos. Íbamos pensando que en Iguazú iba a hacer calorcete, pero resulta que no, y como el trenecito es de esos al aire libre pasamos algo de fresquete, sobre tó mi santo, que iba en manga corta y un chubasquerillo de ná, yo es que soy más previsora pa eso de los frescos. Llegamos al destino y nos dan un cartelillo donde pone Elo, que es el nombre de nuestro guía, y ese cartel tiene la misma función que el círculo amarillo que nos endiñaron en Buenos Aires (aquí te marcan como el ganado). Total que también íbamos con “camarógrafo” que grababa un dbd, que después a última hora pagas y te llevan a tu hotel. Si dices al principio que lo vas a comprar te graban mucho, si no, pos menos. Y este dbd es el que más interesa porque te graban luego en la barca de la gran aventura donde por el agua que cae no puedes llevar tu propio equipo… vamos llevarlo puedes, lo que pasa es que luego lo puedes… tirar. Entramos en una tienda a comprar un chubasquero de esos de plástico de casi usar y tirar, blanco pa más señas, monísimos con él puesto.
El Parque Nacional de Iguazú fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984
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El tren que agarramos era el primero de la mañana así que las pasarelas estaban con muy poca gente, eso que ganamos con el madrugón y las prisas, menos mal. Vas andando por la pasarela y estás pasando por un río aparentemente de poco fondo y casi sin corriente y tu piensas ¿esto tan tranquilo es responsable del estruendo que se oye al fondo? Y es que el sonido de la cascada cayendo anuncia desde mucho antes de llegar millones de litros de agua cayendo a la vez, aparte que ves aparecer una nube del llamado “spray” que genera el agua al caer al fondo con tanta fuerza.Llegamos a la Garganta del Diablo y bueno… es sobrecogedor, de verdad, no hay palabras. Os pongo un enlace de un pequeño video que hice para intentar captar el sonido y el espectáculo del agua cayendo y fotos.Se pasa el rato volando. Miras el agua y se va el tiempo, cierras los ojos y te dedicas a oír el agua y el tiempo corre, ves y oyes a la vez y piensas que recordar esos momentos te cargarán las pilas cuando estés baja. A pesar de que nos dejan allí mucho rato, no te quieres ir, y te estás yendo y mirando hacia atrás, porque de verdad que no quieres apartar la mirada. Nunca olvidaré ese rato, te quedas boquiabierto y es verdaderamente emocionante ver la grandeza de la naturaleza así en primer plano.
Después vuelves al tren que te deja en una parada intermedia del parque y allí ya pasas al resto de las pasarelas (unos 5 kilómetros). Todo impresionante, todo muy cuidado, ya hay más gente, pero aún así se ven bastante bien. Te vas parando en los sitios que más te gustan, puedes hacer fotos (en temporada alta, verano de allí por lo visto está más masificado). 
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Y a eso de la una del mediodía comienza una actividad que nos propuso el guía cuando nos recogió el día anterior y que se llama la Gran Aventura y que contratamos. Se trataba de un recorrido en camión todo terreno durante 8 kilómetros por el sendero Yacaratiá, por la selva hasta Puerto Macuco, donde embarcas en una zodiac o gomón que le dicen ellos y recorres 6 kilómetros por el río Iguazú, 2 de ellos de rápidos, se entra al Cañón de la Garganta del Diablo y la zodiac se aproxima a los saltos de agua, más que se aproxima se mete debajo de la catarata literalmente como pudimos comprobar después. El camino por la selva bien, te van explicando la fauna, la flora, tipo de selva… y cuando llegas al puerto todo el mundo hace uso del chubasquero plasticoso que nos hemos comprado a la entrada del parque, pensando, con esto no nos mojamos. Nos montamos en el gomón y como nos quedamos los últimos pos nos tenemos que sentar en los dos últimos sitios del lado derecho de la lancha, Enseguida entendimos porqué estaban libres. Te ponen un chaleco salvavidas naranja con el que parece que vas al espacio y te dan bolsas de plástico duro que después tienes que devolver para que no se te mojen las pertenencias: mochilas, cámaras, etc. Como ya habíamos decidido comprar el dbd y se lo dijimos al camarógrafo, lo guardamos todo y nos dedicamos a disfrutar del paseo. Mi preocupación eran mis lentillas, ay madre que se me vuelan entre el aire y el agua. Me puse el chubasquero blanco con la capucha y así me pasé el viaje (en el vídeo parece que tengo un disfraz de esos de espermatozoide, jejeje). A la primera “curva” que pilló la lancha el agua vino a parar directamente a los últimos de la fila derecha. Y así sucesivamente, cada vez que entraba agua, la primera oleada pa nosotros, divertidísimo. Cuando llegas casi a la base de la catarata la barca se para que puedas hacer fotos, y mirar las cataratas y disfrutar de ellas, y entonces te avisan para que guardes tus cosas que a partir de ahora te vas a mojar ¿ein? Si ya estamos mojadísimos. La zodiac se pone en marcha y directa pa la catarata a toda velocidad, y piensas, no puede acercarse más, pero se acerca, es emocionante y un verdadero bautismo. (Ni Port-aventura ni Isla Mágica ni ná… esto sí que es una verdadera atracción de agua).Mientras más grita la gente el lanchero más se acerca. 
Tras un ratillo, da la vuelta y rumbo al embarcadero, te quitas lo, te pones lo seco (yo seguí el consejo que me dieron el día anterior una gente que había hecho ya la gran aventura y me quité al entrar los zapatos y los metí en la bolsa que te dan, así que me los puse secos) eso sí, todo quisqui teníamos la entrepierna empapada, vamos todos con una sensación como “muy infantil”. Aparte mi santo se llevó la palma a la hora de mojarse y su camiseta estaba para escurrirla, menos mal que a esa hora ya hacía más calorcete. Después de tantas emociones juntas el estómago empieza a rugir, y como tenemos tiempo,comemos allí. DSC_0013 IMG_4848 
Hay para elegir un restaurante en el que se come a la carta y otro tenedor libre, useasé buffet libre, más caro que el anterior. Nos decidimos por el primero porque nos parecía que el buffet se pasaba un poquillo de precio y sobre todo de cantidad, que no somos de mucho comer, y después al hotel a descansar. 
Por la tarde nos fuimos al pueblo a darnos una vuelta y tras ingerir grandes cantidades de cerveza Quilmes Imperial, empezamos a notar cansancio y nos fuimos al hotel a cenar, para estar cerquita de la cama.Al día siguiente volábamos hasta Buenos Aires y desde aquí a Trelew. Todos los vuelos de Argentina pasan por BAires, ellos tienen un dicho que dice que Dios está en todas partes pero despacha en BAires.La recogida era tardecilla, así que por la mañana fuimos dando un paseo al principio de la Avenida Tres Fronteras, la misma del hotel, que es donde está el punto donde se encuentran las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay, separadas por los ríos Paraná e Iguazú. En cada uno de los países que se ven desde ese punto hay un obelisco pintado con los colores de la bandera del país, es un sitio curioso. (Hay tenderetes de artesanía y algunas caemos como chinches). Y ya después al aeropuerto, pero eso será otro capítulo.Ah, para que os hagáis una idea de los precios aquí. Al irnos del hotel saldamos cuentas: dos cócteles, tres hamburguesas de ternera weniiisimas, una ensalada de pollo y mango enorme y riquísima también, cuatro bebidas (eso de un almuerzo del día anterior y de la cena del día después) y dos masajes de relax con piedras calientes de una hora: 345 pesos, useasé 80.50 euros ¿a que da gusto? 
PUERTO MADRYN
El vuelo de Iguazú a Trelew, con escala en Buenos Aires, donde teníamos que cambiar de avión, tenía prevista su salida a las 12:25 y duraba 1:50 minutos; el de Buenos Aires a Trelew salía a las 13:25; es decir, que teníamos 35 minutazos para el tránsito; desde que me enviaron los billetes me temí lo peor… y piensa mal y acertarás. Pues bien, en los monitores del aeropuerto vemos que el vuelo saldría con retraso concretamente sale 40 minutos más tarde, con lo cual llegábamos a BAires cinco minutos después de la salida del avión BAires-Trelew; lo comentamos en el aeropuerto y nos dijeron que probablemente nos esperarían. Al montarnos en el avión se lo dijimos también al personal de avión y nos dijeron que una de dos, o nos esperaba el vuelo, que era lo más probable puesto que llegábamos solo cinco minutos después y lo habitual es que los aviones salgan con un retraso superior a ese tiempo, o nos metían en el siguiente vuelo. Antes de aterrizar largan nuestro nombre por megafonía junto con el de cuatro personas más para que pasemos a primera clase para salir pitando, que al parecer nos esperaban. Agarramos nuestras mochilas, nos pasamos a primera (ains esos asientos anchos y con espacio para estirar las piernas), y al llegar se abre la puerta, ponen las escaleras y sube una persona de Aerolíneas Argentinas para decirnos que el avión ha salido finalmente puntualísimo (cosa que sucede una vez cada billón de años) y que a esperar el siguiente (¿pa eso tanto rollo de pasarnos a primera??) Nos indica que recuperemos las maletas y que las facturemos de nuevo en el vuelo que nos asignen para volar a Trelew. Pillamos la maleta y fuimos a ver qué pasaba. Nos dejaron llamar a la persona que nos atendía para cualquier problema y ella se puso en contacto con el que nos esperaba en Trelew para avisarle del retraso. Igualmente nos indicaron que para poner reclamaciones que tiene que ser en la web de Aerolíneas Argentinas (eso está bien pensao por parte de la empresa, porque tu pones ahí la reclamación, no te contesta ni dios y no pasa nada).
El siguiente vuelo salió puntual, y a la llegada nos esperaban para llevarnos a Puerto Madryn, que está a unos 40 kms. de Trelew por una carretera que es entera una línea recta y en la cual el guía adelantaba como le daba la gana, incluso cuando había doble raya continua (igual es que allí no significa lo mismo que aquí …). Llegada al hotel Solar de la Costa, normalito y eso sí, preciosa vista frente al mar. Ducha y salida a cenar. Cenamos en el restaurante AMBIGÚ, Av. Roca y Roque Sáenz Peña; ensalada de gambas y pescado con nueces, naranja, tomates, zanahoria… , langostinos a la sal, vieiras y dos cervezas de ¾ litros cada una: 138 pesos, o lo que es lo mismo: 32 euros. Después nos fuimos a un bareto, el Margarita, donde nos tomamos unos cócteles y taxi al hotel. El día no dio para más. Al día siguiente teníamos una excursión de día completo para visitar el área de la Península de Valdés, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999; nos recogió Martín, el guía, tempranito en el hotel. Este día y el siguiente nos movimos el guía, mi chico y yo en un Volkswagen Souran (aquí en España no me suena que los haya). Después de un recorrido de 77 kms. pasamos por el Istmo Carlos Amenghino y ya entramos en la reserva faunística integral de la Península Valdés. El paisaje que nos acompaña los dos días es el de “estepa patagónica”. La vegetación son arbustos medio raquíticos, debido a la escasa lluvia, a los fuertes vientos y a la fragilidad del suelo. Abundan las ovejas patagónicas, los guanacos (una especie de llamas) y los ñúes. Nos contó el guía que las estancias pueden llegar a ser de 10.000 hectáreas y para que se mantenga la escasa vegetación lo que hay es una oveja por cada dos hectáreas (amos, ovejas en este país con ese terreno para cada una serían las reinas del mambo). Otra cosa que nos llamó la atención es la cantidad de carreteras que hay por Argentina que no están asfaltadas, son de grava, ellos la llaman carretera de ripio (cosa que hace que el 90% de los coches, taxis, fragonetas, y buses que “tomamos” tuvieran la luna delantera rota). Llegamos a la Villa Balnearia de Puerto Pirámide donde al llegar nos pusieron un salvavidas y nos embarcamos para el avistamiento de ballenas. La especie que vimos es la ballena franca austral, que se mete en la Bahía Nueva de la Península Valdés para alumbrar y amamantar a sus crías sin que los predadores las ataquen. Ni me podía imaginar que veríamos las ballenas tan cerca. Alguna pasó literalmente al lado del barco, una pasada la vista de las ballenas saliendo a respirar, y dando saltos. La imagen de la cola de las ballenas entrando y saliendo del agua es alucinante (en el pueblo todos los souvenirs tienen forma de cola de ballena).
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Después de la navegación nos dirigimos a Punta Delgada para comer en el único restaurante que hay en la zona.
Cómo no, comimos empanada de carne, cordero patagónico (bueno, bueno, bueno), ensalada y postre y Quilmes. Esta comida entraba en el viaje, así que no tuvimos que pagarla. Tras comer, salimos, vimos el Faro de Punta Delgada y con un viento que nos parecía un huracán más bien, bajamos a la playa para ver a los elefantes marinos, que son enormes, y te miran así con mala cara si te acercas mucho, de todas formas los ves muy cerquita.
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A la vuelta nos quedamos por el pueblo de compras y cerveceo, y por último cena de nuevo en el Ambigú, esta vez cenamos pizza porque el cordero patagónico aún nos salía por las orejas, al igual que la arena que se nos había pegado en la playa con la ventolera mientras veíamos los elefantes (íbamos en plan croqueta). Total, que al hotel que estábamos cansaitos. Al día siguiente nos tocaba ver pingüinos, perooooo no llegan hasta mediados de septiembre así que nos cambiaron la excursión por otra a Punta Loma para ver lobos marinos y cormoranes. De camino a la lobera pasamos por Rawson, capital de la provincia de Chubut, y bueno, para ser capital de provincia nos llamó mucho la atención que había muchas calles sin asfaltar y en fin, tenía más pinta de aldea que de capital. Según nos contó el guía está absorbida por la cercana Trelew y sólo ejerce de capital administrativa. Vimos los lobos, aunque no había demasiados por estar la marea alta. Son chulos.
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Comimos en la Cantina de Marcelino, media picada de pescado y marisco, cerveza y postre wenísimo 80 pesos, o lo que es lo mismo: 18 euros los dos!!!! Una picada es una bandeja llena de boles pequeños con marisco, aliños, pescado frito (vieiras, langostinos, calamares, mejillones, etc.) con distintas salsas. Después, vuelta por el poblado galés de Gaimán (asentamiento que tuvo origen cuando un puñado de galeses nacionalistas en busca de una tierra donde poder desarrollar su cultura llegan allí, aunque no por propia voluntad, que los echaron vamos). Es un sitio curioso, conservan las casas, las primeras escuelas, etc., y después de la panorámica caminito al aeropuerto que volamos hacia Ushuaia, la ciudad más austral del mundo y a la que hacía muchos años que tenía ilusión por ir.
USHUAIA  El vuelo desde Trelew a Ushuaia dura dos horas. A la llegada nos recoge un guía muy apañado (Gastón) y nos dice que al día siguiente tenemos la mañana libre y por la tarde la navegación por el canal Beagle. Llegamos al Hotel Albatros. Muy bien ubicado y cerca del puerto, del centro (al lado de la Calle San Martín que es la principal de Ushuaia), punto de internet gratis y con spá (es guay estar en la nieve y cuando llegas al hotel y al jacuzzi ). DSC_0234 Salimos a cenar y acabamos en un local muy animado,el Café-Bar Tante Sara lleno de gente local. Viendo que los platos que pasaban eran enormes y que no manejábamos mucha hambre nos pedimos un plato de raviolones rellenos con centolla con salsa de marisco, dos cervezones locales y 2 cóckteles 74 pesos = 17 euros los dos. Dimos una vuelta y al hotel a descansar.
Al día siguiente desayuno con vistas a la Bahía y a callejear. Está medio nublado y lloviznea poco. Hace 6º C. Vamos a un mirador panorámico para hacer unas fotos y recorremos algunas tiendas. Por cada rincón de Ushuaia te recuerdan que estás en la “ciudad del fin del mundo” o en la “ciudad más austral del mundo”. La ciudad está ubicada entre la Bahía Beagle y una cadena de montañas nevadas. La estampa es realmente preciosa.
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Fuimos al Museo Marítimo y del Presidio. En 1906 un puñado de presos argentinos fueron destinados a Ushuaia para construir un presidio, que acabaron en 1920. Se conserva como entonces. En 1911 se fusionó el Presidio Militar con la Cárcel de Reincidentes de Ushuaia y por allí pasaron desde psicópatas como el “Petiso Orejudo”, individuo que se dedicaba a matar niños y una vez asesinados le hincaba un clavo el la cabeza (con el petiso asustan a los niños en Argentina), presos políticos y hasta el mismo Carlos Gardel. DSC_0088
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Después visitamos el Museo del Fin del Mundo, donde se exponen herramientas indígenas, de los exploradores, de los misioneros y de la cárcel. Tiene una biblioteca con vistas a la bahía preciosa y una recreación de una tienda de alimentos encantadora. Ah, y una sala de aves disecadas que dan un poco de yuyu. Hay una oficina de correos en el mismo museo desde todo el mundo manda postales desde “el fin del mundo”. Nos autoenviamos una al pueblo y llegó así como un mes y pico después a su destino. IMG_4991bis
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Nos fuimos a comer tempranito que a las tres era la navegación por Beagle. Teníamos claro desde que llegamos a Ushuaia que queríamos catar la centolla, una especie de cangrejo gigante que se cría allí y que es típico. Nos sentamos en el Restaurante Moustacchio, C/ San Martín nº 272, Nos metimos entre pecho y espalda dos centollas (una al natural y otra a la provenzal), dos empanadas de carne, una Quilmes de litro = 127 pesos = 29 € los dos. Deciros que no hay que pelear con el caparazón de la centolla, te ponen en el plato solo la carne del bicho.Buenísimo de verdad. Con una sonrisa de oreja a oreja después del festín fuimos al hotel y allí nos recogieron para acompañarnos al puerto, a pocos metros del hotel. Entramos en un catamarán que no iba lleno, así que muy bien. Te ofrecen té, mate, café y pastas y bizcochos (de gratis). El puerto es precioso y allí está atracados los barcos que van a la cercana Antártida
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Durante la navegación por el Canal Beagle se pasa por las Islas de los Pájaros y de los Lobos hasta llegar al Faro de Les Eclaireurs, el vigía de la bahía de Ushuaia y falsamente llamado el faro del fin del mundo, más abajo hay dos más, pero este es muy emblemático y hace mucha ilusión verlo desde el barco. Dura la excursión dos horas y media y es una maravilla observar de cerca con los montes nevados detrás las colonias de cormoranes y los lobos marinos amontonados. Te bajas del barco con una sonrisa que te dura bastante, aparte que la vista de Ushuaia desde el barco es una pasada.
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Cuando desembarcamos, shopping y a cenar, una cosa ligera que estamos hartos todavía. Por una hamburguesa de ternera riquísima, una ensalada enorme y una litrona Quilmes = 38 pesos = 8 euros los dos. Al día siguiente nos volvió a recoger Gastón y nos vamos en fragoneta al Parque Natural Tierra del Fuego. La idea era llegar hasta la Bahía Lapataia pero unos agentes de la autoridad nos indicaron que por el deshielo el camino estaba cortado, así que nos dimos un pateo por un bosque de lengas y guindos y un paseo por los alrededores del Río Roca. Chocolate caliente en el refugio del camping del lugar y al hotel. Antes pasamos por una castorera. Los castores no son autóctonos de aquí, llegaron al parecer cuando una empresa dedicada a la piel los soltó. Se instalaron en el parque y como no tienen aquí predadores pues viven estupendamente los tíos, y encima se reproducen como conejos, así que tienen un problema con estos bichos. DSC_0258 IMG_4955 
Comimos hoy en un tenedor libre (lo mismo que un buffet libre aquí), un asado que tenía ternera, cordero, chorizo, morcillas, etc. Y ensaladas varias más nuestra ya querida litrona de Quilmes más postre a base de helado de dulce de leche y de dulce de calafate, que es un fruto del bosque que nace por la zona … en fin, que nos pusimos púos. Al hotel a echar una siestuqui que nos recogen para volar al Calafate para ya ver los glaciares. 
EL CALAFATE
Llegamos el 2 de septiembre al Kempinski Patagonia Park Plaza. El hotel estupendo, un cuatro estrellas pero como si fuera de cinco. Habitaciones enormes, camas estupendas, baños impecables y una piscina climatizada increíble.
Esa noche nos quedamos en el hotel no sin antes encargar una bolsa de picnic porque al día siguiente íbamos al Parque Nacional de los Glaciares, declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1981, y allí no hay comida ni sitios donde comprarla, así que te la tienes que llevar. Salimos de El Calafate en bus hasta Puerto Bandera donde embarcábamos para navegar por el Lago Argentino. Son unos 50 kms de carretera asfaltada. Llegamos y embarcamos, pillamos buen sitio, delante del catamarán. Hacía frasquete y lloviznaba a ratos, el día estaba gris. Llama la atención el color especial de las aguas del lago; se debe a un fino producto de la unión de los glaciares, llamado leche glaciaria. Esas partículas se quedan en suspensión y le dan ese aspecto, es muy curioso. Llegamos a la Boca del Diablo que es la zona más estrecha del lago. A lo lejos se empiezan a vislumbrar unas cosas flotando de un azul intenso y te preguntas ¿eso qué es? Yo pensaba que los icebergs eran blancos, pero resulta que son azul-turquesa, preciosos y te quedas alucinada cuando los ves. A la cubierta aunque haga frío, eso hay que verlo en directo. 
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Entramos en el Canal de los Témpanos y empieza el espectáculo, que no terminará hasta muchas horas después. Vas pasando por diversos témpanos con formas fantásticas y una gama de azules-turquesas de lo más amplia. Cuando te das cuenta llevas un rato con la boca abierta admirando lo que ves, que a veces parece tan irreal que se diría que estamos ante un decorado de un parque temático, pero es de verdad, un regalo para la vista, es increíble lo que se siente.
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La navegación se hace por el Brazo Norte del lago y sales a cubierta y entras al  barquito y te tomas un chocolate calentito para el fresquete hasta que llegas al primero de los glaciares, el Spegazzini, impresionante ver esa masa de hielo. Te explican que los glaciares son un río de agua en estado sólido, que se va desplazando con una determinada velocidad, de acuerdo a la pendiente y el volumen. Se forma por la acumulación de nevadas a través de los siglos, produciendo la liberación del aire interior con su propio peso. Las condiciones fundamentales para la formación de un glaciar son grandes nevadas y una temperatura media anual que permita conservar la consistencia del hielo. Después se ve el Upsala, el más grande de Argentina. Cabe en él tres veces Buenos Aires, con un frente de 50 kms. IMG_5131flickr IMG_5152flickr 
Desembarcamos en la Bahía Onelli donde hay un refugio por si hace mal tiempo comer allí. Andas una pequeña caminata por un bosque de lengas hasta llegar al Lago Onelli, que ya nos habían dicho que era como un espejo de témpanos que se desprenden de los tres glaciares que confluyen en él: el Onelli, el Bolado y el Agassiz. Como el tiempo se puso bueno y ni siquiera hacía frío decidimos comer el bocata que nos habían apañado en el hotel en a la orilla del lago admirando el paisaje. Después de comer, paseito, vuelta al barco y de vuelta al Calafate. DSC_0335flickr IMG_5184flickr
El Calafate es un pueblo curioso donde el turismo se ha disparado desde hace pocos años (el tiempo que hace que el peso no equivale a un dólar). Hay multitud de hoteles preciosos de madera nuevos, pero se ve que el urbanismo no avanza al mismo tiempo y ves las calles sin hacer, de tierra… en fin, todo un poco caótico, pero curioso. Fuimos a la agencia de turismo a contratar una excursión que no teníamos incluida pero que todo el mundo nos aconsejaba: minitrekking por el Perito Moreno. Cenamos pasta en La Cocina, pasta exquisita más bebidas 93 pesos (21 €). En general El Calafate es algo más caro que el resto del pais. Para volver pillamos un remis y al hotel. Un remis es un servicio de transporte en Argentina que consiste en un coche con conductor, usease, más o menos lo mismo que un taxi pero no se reconocen, así que te los piden desde el hotel, restaurante etc. Los precios similares a los de los taxis, tirados. A dormir que mañana viene otro día. Desde las siete y media de la mañana que salimos del hotel para la excursión hasta que volvimos casi a las seis pararon así como 11 horas que nos parecieron dos.
A la mañana siguiente tocaba el minitrekking por el Perito Moreno y lo hicimos con la empresa "Hielo y aventura"Nos costó 265 pesos por persona (60 €), puede parecer cara, pero he de decir que son tres guías pendientes del grupo en todo momento, si ven a alguien en apuros van corriendo a ayudarle, te hacen una escalera en un pis pas con los piolets si la pendiente es grande, en fin, que ofrecen muy buen servicio, yo repetiría con ellos si volviese.
Nos recogieron en el hotel y tras casi dos horas de bus llegamos al Puerto Bajo de las Sombras. Allí nos embarcamos para cruzar el Lago Rico pasando por témpanos y vistas a la cara sur del Perito Moreno. Desembarcamos y llegamos a un refugio donde los guías te explican en qué iba a consistir la excursión. Dejas las mochilas y empieza una caminata por la orilla del lago de unos veinte minutos. Y llegas al borde del glaciar. Te ponen los crampones en los pies, que son como planchas con pinchos para que andes bien por la nieve. Te explican cómo tienes que andar para no darte un carajazo, y durante todo el trayecto te explican la formación del glaciar, el proceso del Perito Moreno, que es el único glaciar que está en constante avance y por ello no está en regresión como los otros …Es raro andar con los tiestos esos en los pies, pero se agarran estupendamente al hielo. Vimos grietas y formaciones en la nieve increíbles con unos tonos turquesas increíbles (ni idea de que existiera esa gama de colores). No es posible que os describa lo que sientes en lo alto del glaciar (pero aconsejo a todo el mundo que lo haga de verdad, es una experiencia única). Después de casi dos horitas andando, vuelves, aunque antes te tienen preparada una sorpresa. Te desvían unos metros y llegas a un sitio donde hay dos mesas de madera y dos arcones de madera también. Empiezan a sacar vasos y una fuente, Pican hielo del glaciar y lo echan en los vasos y channnnnn, sacan botellas de whisky y bombones, y así se despide el minitrekking. Inolvidable!!!!.
Hormiguitas humanas por el Perito Moreno
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Vuelves al refugio y a comer el bocata (que esta vez no lo encargamos en el hotel, sino que nos lo agenciamos en el super el día antes y el pan lo tomamos prestado del desayuno, que pa eso es de gratis). Comimos fuera con la impresionante pared del Perito Moreno enfrente. Ni parpadeamos mientras comimos. Que maravilla!!!Tras llenar el estómago, embarcas de nuevo y después en bus hasta las pasarelas del Perito Moreno. Solo decir que es imponente e impresionante y que las fotos no hacen justicia a lo que desde allí se ve. Cómo en las cataratas, el espectáculo es visual y acústico, se oyen permanentemente crujidos y desprendimientos. Algunos se ven y otros solo se oyen, porque son interiores. Sólo pudimos ver un pequeño desprendimiento.
Ya veis, una pasada. Estuvimos una hora admirando el glaciar y de vuelta al hotel. 
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Por la noche cena en La Tablita. Sopa de verduras, empanada de carne, ½ bife chorizo, ½ bife de lomo, panqueques de dulce de leche y licor de calafate. Cómo veis nos dimos un buen homenaje. No recuerdo el pvp, pero en la línea de los anteriores.Al día siguiente volábamos a Buenos Aires, con escala en Ushuaia, aunque sin cambiar de avión. El piloto se portó estupendamente y nos estuvo indicando todo el tiempo por donde sobrevolábamos y por supuesto vimos al Perito Moreno desde las alturas y ahí compruebas aún más la inmensidad de la naturaleza. IMG_5319flickr
Y llegados a este punto del viaje empieza a darme mucha pena de que se está terminando ... pero ya se sabe que todo lo que empieza acaba. Todavía quedan dos días en Buenos Aires y el reencuentro con un muy buen amigo que Tucumán que bajará a vernos y ya después de vuelta al viejo continente de nuevo, pero con unas imágenes en la retina y unas experiencias que nunca olvidaré. La naturaleza ha sido muy generosa con Argentina, y he tenido la suerte de comprobarlo.
Mis agradecimientos a M-80 y Viajes Transfronteras, porque de verdad ha sido un pedazo de premio, y he sido aún más consciente durante el viaje. Algún día volveré para ver de nuevo la inmensidad del Perito Moreno y la grandiosidad de las aguas de Iguazú. Ha pasado un año del viaje y sigo recordando casi a diario los magníficos paisajes que he disfrutado.
FIN DEL VIAJE